domingo, 7 de octubre de 2012

Para quitar un poco de ansiedad












A partir de la hora del cierre del comicio, vamos a agregar los resultados que vayan publicándose.

BOCA DE URNA AL MEDIODÍA.






Es OFICIAL: CHAVEZ 54,42%
 casi 10 puntos arriba.














viernes, 5 de octubre de 2012

La difícil tarea de construir una épica del poder.




Algunas veces sucede que las masas de desposeídos logran aunar sus esfuerzos y se imponen. Menos veces ocurre que el elegido respete el mandato y enderece su acción de gobierno a satisfacer las necesidades postergadas. Obviamente, imperando lo que en economía se denomina “el principio de escasez,” darles algo a los muchos que no tienen nada implica sacárselos a los pocos que tienen todo. 



A nadie le gusta que le saquen lo que, a pesar de que les sobra, considera suyo, aunque el despojo responda a la necesidad impostergable de reparar una injusticia. Cuando eso sucede, se sacude el status quo y, necesariamente, hay confrontación. Y es entonces que los otrora privilegiados argumentan que el redistribuidor no goza de su anuencia, surgen ideas tales como la legitimidad segmentada (Lilita dixit, respecto a la primera elección que gana Cristina), se desconocen los ámbitos de debate y se organiza la resistencia por otros carriles.

Aquí se presenta el primer dilema: la imagen de un sector privilegiado berreando por la conservación de sus opulentos patrimonios no amerita ser leit motiv  de ninguna pintura con rasgos de trágica lid liberadora, ni moviliza a ningún poeta con pretensiones de habitar la posteridad. Naturalmente la defensa de los intereses de los opresores y de los parásitos no está llamada a inspirar solidaridad en las masas. Incluso el egoísmo implícito de las capas medias suele resultar refractario al llamado.

Es entonces el momento de elaborar un sentido épico a la gesta de la reinstalación de la injusticia, tarea nada fácil que implica un sinnúmero de astutas argucias y agachadas argumentales que logren que lo que es no parezca ser, y que la angurria individual se maquille como sentimiento filantrópico y humanista. “No te llamo a luchar por mi riqueza, sino a clamar por tu libertad”.

Ardua tarea la de dar vuelta como a una media ciertos significantes ¿cómo se logra que ese oligarca acostumbrado a mostrarse tirando impúdicamente manteca al techo en medio de las hambrunas se transforme en un “pobre chacarero”? ¿Cómo hacer para que aquel cuyo uniforme identifica un pasado genocida o un presente de gatillo fácil logre encaramarse en las simpatías de los “lagente”? ¿cómo ese mismo obispo que gusta de señalar a la pareja de divorciados en la misa, que niega un bautismo por la condición de concubinos de los padres o sobre el que pesa la sospecha de pedófilo, puede transfigurarse en el símbolo del amor y la reconciliación? ¿Es conveniente mostrar entre las filas la comandancia ejercida por el mismo banquero que se sentó sobre ahorros ajenos hace 10 años o es preferible ungir de autoridad al empresario que por entonces exportó sus capitales e importó la miseria y la desocupación para sus ex obreros?



Un ejército de plumas serviles y lenguaraces adeptos se pone en marcha y cantan falsías como el caburé, desparramando el sortilegio hipnótico de su voz para atraer la presa desprevenida y devorarle el cerebro. El hechizo reiterativo y monocorde recorre el universo, infunde dudas e ira, implanta miedos o los destierra a su antojo, sustituye consignas como “los militares traerán el orden”, por el “campo es el país” o “yo soy de la mitad que mantiene a la otra mitad” a idénticos efectos adhesivos de cuestionar el gobierno, socavar su poder, esmerilar su autoridad. Pero antes, a si, antes construyó para el oprimido y el marginado el disfraz de peligroso contrincante, y para el desapoderado Estado la ilusión de omnipresente inquisidor. Nos educan en la tendencia de desconfiar de Robin Hood, olvidar a Ricardo, simpatizar con los ambiciosos designios del usurpador Sheriff de Notthingham y aplaudir a sus ávidos recaudadores. 

La alquímica manipulación es capaz de transmutar oro en plomo, pero la ridícula finalidad es lograda por métodos no menos hilarantes a la luz del raciocinio ¿Predicar desde las tapas de los diarios la agonía de la libertad de prensa? ¿Qué la hasta hace poco  mayoría en el Congreso denuncie la inexistencia de división de poderes? ¿Qué quienes incumplen sistemáticamente las leyes se pretendan fiscales de su aplicación? ¿Qué quienes la juntan con pala reclamen palas más anchas? ¿Qué los evasores son víctimas? ¿Qué un argentino denuncie el cepo cambiario desde Harvard? Todo es posible cuando se dispara la carrera del disloque, el objetivo es que se deje de percibir que el Estado es algo esencialmente distinto a cualquier corporación que lo cuestione, que no es una parte del conflicto, sino el ámbito donde se expresan, sintetizan y resuelven los conflictos, y que el sesgo de esa resolución está marcado por la impronta ideológica que el pueblo le da a un gobierno a través de las elecciones. La acción de los caburées no tiene otro sentido que reeditar el resultado final de las elecciones del 89: el pueblo votó en contra del programa de gobierno neoliberal explicitado por Angeloz, sólo para que el ganador gobierne con ese mismo programa de gobierno. La acción de los caburées no tiene otro sentido que descarnar a la democracia, que devolverla a los cauces meramente formales de elegir gerentes de la preservación del status quo, que mantener la inmutabilidad del privilegio, que la restauración de los poderes reales, que la incuestionabilidad de la injusticia. 

“- Anoche vi cuatro tipos pegándole a otro, y me metí. ¡No sabés la paliza que le dimos entre los cinco!...”. La acción de los caburées no es sólo la que permite vivir sin culpas ni contradicciones la inigualable sensación de ponerse del lado del más fuerte… Asume, además, la función de darle el sentido épico de la rebeldía. 





miércoles, 3 de octubre de 2012

Clarín espera convocar 35 millones de caceroleros el 8-N.




Espeluznante tapa de Clarín. Para cagarte el domingo desde bien temprano o para marcar agenda en el almuerzo familiar en el country: una encuesta revelaría la proximidad de un apocalipsis cacerolero y el seguro colapso definitivo y hecatombe final del “régimen K”. Los números son tan contundentes que me siento en la más absoluta soledad y apenas puedo reprimir el impulso de desconfiar de mi esposa, gritarle “¡traidora a la causa!” y pedir el divorcio. 




Reacciono a tiempo recordando que “CLARIN MIENTE”, y me meto en la net a leer el insidioso pasquín. “CLARIN MIENTE” no es sólo una consigna, me digo, mientras refuerzo la hipótesis de la bajeza de la corporación mediática recordando a la Sarlo insistiendo que el happening de Harvard no estuvo armado y defendiendo a esos inocentes jóvenes preguntones. “Es al pedo”, me digo, si estos tipos son capaces de usar a una de sus espadas intelectuales más solventes para sostener una mentira aún cuando los actores ya se  habían confesado como los articuladores del ataque, cuando ya se le había puesto nombre, apellido y pertenencia política a las caras que aparecieron por TV leyendo torpemente preguntas que no habían escrito, cuando ya se sabía que fueron capaces de llevarse puesto el prestigio de la Universidad con tal de montar un espectáculo funcional a su juego. Que le puede hacer una mancha más al tigre.    

Recuperada la racionalidad, me pregunto si serían confiables los datos que sustentaban semejante titular central.

A ver, encuesta de la prestigiosa consultora Mamagement & Flit sobre 2259 casos distribuidos geográficamente “en la Ciudad de Buenos Aires, el centro, NOA, NEA, Cuyo y Sur del país, una semana después del masivo cacerolazo en Plaza de Mayo y otros puntos neurálgicos de los centros urbanos”. Una respuesta fácil sería que es poco confiable aplicar a un universo de 40 millones un muestreo de 2259 casos, pero debiera haber algún argumento más contundente para relativizar las conclusiones cataclísmicas.

Uno podría ser dudar de la representatividad de los encuestados respecto a la composición del todo. Y entonces me centro en este dato: de los 2259 consultados, el 15,2 %, esto es 343,368, manifestaron haber participado de la movida cacerolera del 13-S. Evitemos en el análisis digresiones  en torno al 0,632 de persona que falta o del 0,368 que sobra… 

¿Cuántos salieron realmente a la calle aquel día en todo el país? ¿80.000? ¿100.000? ¿estimamos, desafiando al ridículo, 500.000? Si nosotros consideráramos que el muestreo es representativo del todo, debiéramos colegir matemáticamente que la friolera de 6.098.240 personas salieron el 13-S a batir cacerolas… Un absurdo absoluto. O los encuestados mienten salvajemente (por esta alternativa se inclina la vocera de M&F) o la selección de los mismos se realizó con un fuerte sesgo opositor, en cualquiera de ambas hipótesis se desvanece cualquier pretensión de seriedad, representatividad u objetividad de los resultados de la encuesta.

Mariel Fornoni, se justifica e intenta explicar el desatino: “Esta es la primera encuesta pos cacerolazo y revela que hay más gente que dice que fue a las protestas que la que lo hizo realmente”, pero esta argumentación no despeja para nada el sesgo de lso consultados, y, en todo caso  ¿por qué sí creerle a “lagente” que dice que no fue porque no pudo (19,4%) y a los que prometen que en la próxima sí se prenden (poco menos del 50%, del que no se aclara a ni cómo se cuantifica “poco” ni si están incluidos o no los que dieron las respuestas anteriores )? 

La “sensación de caceroleo” que se pretende traducir con las ambigüedades induce a pensar que el 8-N reunirá algo así como 35,5 millones de indignados participantes y/o adherentes y que el resto no asistirá porque se quedará a cocinar para recibir como héroes a los que sí fueron. 
 
Es encomiable el esfuerzo del diario en respaldar el prestigio y la supuesta objetividad de la consultora: “una empresa que habitualmente mide para distintos gobiernos provinciales”. Sin embargo, si consultamos la página de M&F, el único cliente habitual con estas características que declara es, casualmente, al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, y muestra una encuesta aislada realizada para el gobierno de Santa Fe… Respecto a la certidumbre y exactitud que arrojan los métodos de la encuestadora, el cuadro siguiente muestra sus pronósticos para las Elecciones Primarias 2011: respecto a Cristina, sobre la fecha, pronosticó un 20% menos del porcentaje que obtuvo.




Dos cositas más sobre los títulos de las notas relacionadas. Santiago Fioriti hace lo suyo en “Encuesta nacional: Es masivo el apoyo a la protesta contra el Gobierno”, conocedor de que sus lectores son gente ocupada que no tiene tiempo de introducirse en la lectura de las bajadas, de este modo presenta una realidad bastante distinta: “más del 70% aprueba esa forma de reclamo”, es decir, ni el contenido de la protesta, ni sus consignas, ni su realización, lo que se aprueba es el modo. Admitámoslo, si a mí me preguntaran si prefiero que golpeen cacerolas en lugar de golpear puertas de cuarteles, estaría incluido dentro de los que aprueban la metodología.

Otra sin firma: “Se mantienen las perspectivas negativas en la economía”, respuesta a “Ud. cree que su situación económica/la situación económica general mejorará o empeorará”, otra de esas preguntas que recogen la “sensación” que los mismos monopolios siembran, que no se sustenta en ninguna apreciación constatable y solo sirve a los propios medios para medir su grado de influencia entre sus consumidores. En la bajada se verifica que la realidad es exactamente inversa a lo que expresa el título:En agosto, seis de cada diez opinaban que la economía iría peor en los meses siguientes. En esta última medición, de finales de septiembre, son algo más de cinco los que opinan así. Sobre la economía personal, algo más de cuatro opinan que les irá mal. En agosto, eran cinco”. A groso modo, lo que revela la encuesta es casi un 20% de mejoría en las expectativas económicas, no al revés como sugiere el título catástrofe.

La cobertura no menciona quien encargó la encuesta, o mejor dicho, las encuestas que hace mensualmente M&F. Alguna pista nos la podrían dar algunas preguntas a las que no se hace referencia: sobre las restricciones a la compra de dólares (a pesar que la cuestión ocupa el último lugar lejos entre las preocupaciones de los encuestados); sobre el conflicto Clarín vs. Gobierno (en ese orden); si como consecuencia de este conflicto se modificaron los hábitos de consumo de los productos del grupo Clarín; si se lo mira a Larrata y se cree que es objetivo; sobre la evolución (estudio diferenciada claramente del resto de los políticos) de la imagen de Macri. 

El alma me volvió al cuerpo, la tapa de Clarín es otra farsa, otra de las tantas manipulaciones de datos y operaciones políticas que reflejan su desesperación frente a la proximidad del 7D. Preguntas que merecerían ser encuestadas son ¿hasta dónde va a llegar Clarín en su intento de esquivar el cumplimiento de la Ley de Medios Audiovisuales y conservar su monopólico aparato ideológico?; ya puso en juego su credibilidad periodística ¿está dispuesto a cargarse a cualquier precio a este gobierno?