jueves, 27 de enero de 2011

Lo que mata es la inflación...

Me tomé unas vacaciones… y qué? No me reprochen nada porque por lo que veo en Colón está todo casi como lo dejé la última vez. Se lanzó un candidato a intendente con amplia repercusión en un periódico local. Se lanzó otro, sin ninguna repercusión en un periódico local. Como lo vengo diciendo desde el 7 de mayo, un periódico local se consolida como el órgano oficial de prensa del Bustiadamirebordismo.

Pero viniendo mas acá, otra simpática creación de Alberto Pierotti (periodista y productor de espectáculos de strippers en Colón) engalanó la edición del martes pasado del tradicional periódico El Entre Ríos. Bajo el título “comportamientos del consumo y del turismo en tiempos de inflación” reflexiona de qué manera la INFLACION impacta en los bolsillos de los turistas que nos visitan y preocupa a los comerciantes locales, alguno de los cuales pensaba en cobrar, incluso, ese vaso de agua de la canilla que no se le niega a nadie. Por supuesto, a buen entendedor queda claro que los responsables de los padecimientos de unos y de otros no son otros que el Licenciado en Economía Guillermo Moreno (también conocido como “el polémico Secretario de Comercio”), e incluso la propia Presidenta de la Nación. Porque no es lo mismo hablar de sobreprecios locales que de inflación.

Otra cosa resulta de consultar el parecer en mi barrio, para nada céntrico pero también sembrado de bungalows. Mi vecina es una de esas desconocedoras natas de los grandes procesos económicos nacionales y globales, pero con cierta perspicacia decía, al salir del almacén con un dejo de ofuscación “¡un limón a tres Pesos! resulta que por vivir en una ciudad turística tenemos que pagar precios altísimos todo el año”. Desde dentro del local, su propietario le contestaba “lo que pasa señora es que usted no tiene idea de los que nos sale el alquiler, la luz, los impuestos, los empleados…”.
Voy a hacer notar que “el propietario” que nos ocupa lo es también de su local, y que no tiene empleados, por lo que los argumentos del alquiler y los empleados no me parecieron demasiado sólidos en su defensa. Pero además,  ¡LO JURO!, jamás lo vi hacer una factura por sus ventas, así que dudo mucho que pague los impuestos que corresponde. Es más, sé de algunos comercios gastronómicos que, además de tener el 100% de sus empleados en negro, declaran facturar por mes menos de lo que facturan en un día del fin de semana veraniego.
Por otra parte, la luz, los empleados y los impuestos son costos iguales en toda la provincia de Entre Ríos, ¿Qué explicación darle entonces a la turista que me comentó que en su pueblo las cosas le salen un 30% menos que acá? Quizás Moreno no haya puesto aún sus garras inflacionarias por su terruño…
Yo hace rato había notado un detalle. Si voy al DIA% y compro aceite con el estampado en la etiqueta “$ 6,69 precio a la venta en supermercados e hipermercados”, me sale $ 6,69. Si camino 5 cuadras y voy a otro supermercado, el mismo aceite me lo cobran $ 16. Las únicas diferencias son que el precio está en una estampillita estratégicamente pegada encima de “$ 6,69” y que no me dan boleta. Claro me dirá Ud., lo que pasa es que yo no tengo en cuenta las ventajas de la compra masiva, la cadena de comercialización, etc., a lo que le contesto que los supermercados que refiero también compran por camión con acoplado llenos, y que en otros casos de comerciantes más chicos, los suelo ver en el DIA% abarrotando changuitos con ofertas que después revenden en sus comercios con un margen del 100% de utilidad.
Pierotti, no seamos chantas, aunque les duela a los anunciantes de tu diario… eso no se llama inflación, SE LLAMA AVIVADA O ANGURRIA, y los colonenses sufrimos todo el año por vivir en la ciudad más cara de Entre Ríos. Los turistas vienen a visitarnos y no a ser asaltados a mano armada con una remarcadora de precios.


Debo reconocer, que en otros aspectos, El Entre Ríos sí es un experto en “Inflacionar”. Fíjese el 27 nomás… un Concejal se va a pescar al Queguay, otra hace un mes que está en su ciudad natal, otro recién reaparece después de un mes de vacaciones pagas, otro sale a trasladar de urgencia un niño a Paraná (en su propio auto parece, porque ninguna ambulancia salió para allá), dos se pierden en la noche, y Pierotti hace una fabulosa nota de una página con viñeta en tapa sobre los motivos políticos del fracaso de una sesión en el Concejo Deliberante de Colón por falta de quórum… Hay que ver que rápido aprendemos de los porteños, che… En el Congreso Nacional se formó el opositor “Grupo A” formado por peronistas federales, radicales y otros, que parece que sesionan más en TN y Clarín que en el recinto. Acá los peronistas federales (Bustiadamirebordistas) y radicales (Salvagno), pegan el faltazo a una sesión y salen corriendo a entrevistarse con El Entre Ríos y con Peralta. Ahora yo me pregunto, si son mayoría y tenían, como dicen, fundamentos, por que no fueron adonde la gente los votó y les paga para ir, se expresaban y ganaban sea cual fuera la votación? ¿A ningún periodista se le ocurrió hacer esa pregunta? ¿Es puro circo mediático de año electoral o los muchachos están esperando que el Intendente les tire un “hue$$$ito”?

El 26 Lilita Carrió lanzó por tercera vez su candidatura a Presidenta (¡otra oportunidad!, ¡otra oportunidad!) y dijo “si podemos manejar a la oposición, como no vamos a poder manejar un país con recursos”. Junté las dos noticias y me acordé de un amigo mío que siempre dice que Mariano Rebord es igual a Carrió, la oposición destructiva por sí misma. A fines del 2010 dos páginas y tapa (otra vez la inflación de los hechos) le dedicó El Entre Ríos a la cena de fin de año que organizó el Diputado Adami en la que Rebord lanzó su candidatura a intendente por tercera vez (coincidencia), diciendo “quiero gobernar una vez con recursos”… claro, ahora sólo le quedaba demostrar que en Colón maneja a la oposición… Che Pozzi… me parece que se te escapó un indio….

UN ESPECTÁCULO DE TRANSFORMISMO...

viernes, 10 de diciembre de 2010

¡27 años al hilo!

Lo Parió, nunca había pasado en la Argentina. Y digo nunca porque no cuento el período 1853-1916 porque eso ni era una democracia, ni pretendía parecérsele.


Si me parece estar viéndolo a Alfonsín ganando las elecciones a fuerza de recitar el Preámbulo y afirmar ¡con la democracia se come, con la democracia se cura, con la democracia se educa! Toda una definición: recuperación de las instituciones políticas para la satisfacción de las necesidades básicas del pueblo.



Y arrancó para ese lado nomás. Grinspum cuestionando a las políticas del FMI. El Juicio a las Juntas Militares. El propio Alfonsín robando un púlpito en un tedeum para cuestionar al clero, gritándole fascistas y golpistas a domicilio a los energúmenos de la Sociedad Rural, diciendo a la multitud multicolor que bancaba a muerte, desde el balcón de la Rosada, “voy personalmente a Campo de Mayo a resolverlo”, acusando a Clarín de sembrar el desánimo en los argentinos… pura polenta el Gallego. Y cómo entusiasmaba la época a propios y extraños, a los radicales oficialistas, y a los que no lo éramos pero que también nos sentíamos parte activa de la recuperación democrática.

Pero esa espectativa se fue marchitando, se fue Grinspum y la única primavera que quedó que el Plan de Sourrille; al prometedor Juicio le siguieron las instrucciones a los fiscales, la obediencia debida y el punto final, quizás porque la gente se fue de la Plaza a festejar unas pascuas felices que duraron un par de décadas. ¡La casa está en orden otra vez! Festejaron los curas, los energúmenos de la Sociedad Rural, los funcionarios del FMI, mientras varios desempolvaban los falcones verdes para unirse a la caravana. Ah sí… hasta Magneto se animó a decirle “Ustedes ya son un escollo” cuando columnas de hambrientos salían del asedio de la hiperinflación saqueando supermercados. “No pudimos, no supimos o no nos dejaron hacerlo” fue la reflexión final.

Las instituciones democráticas volvían al buen resguardo de los dueños de la patria. La política volvía a ser un apéndice de la economía, un sacerdote del todopoeroso Dios Mercado. ¡Siganme no los voy a defraudar! fue la consigna mentirosa que ilusionó a millones con la revolución productiva y el salariazo. Pero hubo que establecer prioridades: primero a atender la tristeza de los niños ricos, a Videla y sus amigos les tocó el indulto, a Clarín, Canal 13 y las 2/3 partes de las licencias radiotelevisivas, a Macri el Correo… Mientras, espera turno el hambre de los niños pobres. Desde que Calígula nombró Cónsul a Insitatus, nunca ningún Cavallo tuvo tanto poder como en la Argentina de los ’90, tanto que un Peso valía un Dolar y a los científicos se los mandaba a lavar los platos.


“Nada de lo que deba ser del Estado, permanecerá en manos del Estado” decían los nuevos mandamientos. Y así fueron privatizadas las aerolíneas de los sueños, se impuso peaje a  los caminos hacia la utopía, aumentaron las tarifas de la comunicación, y los únicos ramales que no cerraron fueron aquellos por los que se corría en tren de joda o en tren de especulación, financiera o política, daba lo mismo. Miles de obreros se mudaron de los talleres y refinerías a las rutas, y los restantes argentinos, salían de la resaca de las Felices Pascuas viendo en TV cómo, de modo poco gentil, se los garroteaba para convencerlos de que “la cirugía mayor sin anestesia” los había extirpado de la sociedad de bienestar.
Eran épocas en que ser “progre” era fácil, bastaba con hablar de la mala leche de Vicco, de la venta de armas a Ecuador y Croacia, del retorno que recibió María Julia por la privatización de ENTEL, de la rosca IBM-Banco Nación, del Menemtrucho de Gostagnian o de la Ferrari de Menem. Bastaba “no robar por dos años” para salvar el país. Con tanta letra que daba la corrupción, para que hablar del poder de las corporaciones económicas, de la extranjerización de la especulación financiera, del exponencial aumento de la deuda externa, del empobrecimiento generalizado, del desmantelamiento del aparato productivo, de las relaciones carnales o del sistema neoliberal en sí que no es otra cosa que la puta madre que los parió a todos los otros. La “Segunda Década Infame” fue tan infame que duró 10 años y seis meses. 

Tan es así, que la exposición mediática de la corruptela derrotó al Menemismo, pero ni siquiera rozó al neoliberalismo. Radicales y Frepasistas mandaron la Carta Abierta a los Argentinos, y lograron sentarse en el sillón de Rivadavia, pero como se olvidaron guardarse una copia para acordarse por qué los votaron, siguieron abrazados al modelo triunfante al momento en que Fukuyama decretó el fin de la historia. El concepto de eficiencia en la administración fue sintetizado en la máxima “una BANELCO vale más que mil debates”, y Chacho salió espantado para que no lo alcance el baldazo de mierda… Un Dólar seguía valiendo un Peso, y un Peso, 1,70 federales o 1,30 patacones o 1,10 lecop.

“Dicen que soy aburrido… ¿aburrido yo?” ¡Tráiganlo a Cavallo y armen el corralito! Y después del voto a Clemente, por fin se vio el derrame tantas veces esperado. No me refiero al de la riqueza, me refiero al derrame de millones de argentinos en la calle, decididos por fin a abandonar la siesta pascual y gritar que más vale pueblo en la calle que presidente volando en helicóptero. ¡Qué lindo es dar buenas noticias!
No es que la historia diga que se construyó una hermandad definitiva entre el piquete y la cacerola, o que, efectivamente, su lucha haya sido una sola. Pero por entonces valía ilusionarse con la concreción de la nueva alianza de clases.


 

En ese momento de profunda crisis económica y social, por primera vez en la historia de la Democracia argentina, sus propias instituciones fueron capaces de articular respuestas, a pesar del ensordecedor “que se vayan todos”, primó la cordura de reflexionar ¿para que venga quien? Tuvo razón Alfonsín “con la democracia se educa”.

El interregno parlamentario logró, default puntano mediante, apagar el incendio, pero no aportó demasiado a la ilusión. Se derogó la ley que podía condenar a los banqueros que produjeron el gran vaciamiento económico, la devaluación asimétrica dejó mas pobres a los pobres y les produjo pingües ganancias a las empresas deudoras en dólares (por ejemplo, al grupo Clarín) y a los exportadores agropecuarios (que cobraban en dólares y pagaban a sus empleados en bonos provinciales). ¡Si habré visto como cambiaban camionetas modelo ´70 por brutas 4x4 japonesas mientras nos cortaban el teléfono porque Telecom no aceptaba bonos! ¿Y para cuando el turno de los niños pobres? Todavía no era tiempo, así lo explicó un día Duhalde en el Puente Pueyrredon. 




Y ya estamos llegando al festejo de los 20 años. Y otra vez nos tocó elegir, sobre el Ring estaban, entre otros:
Lilita “Huracán” Carrió, por aquel entonces, la progre sobreviviente de la Alianza;
La “Gran Esperanza Blanca”, Ricardo Lopez Murphi, que si bien tenía pinta de comisario de los ’40 era un ferviente seguidor de las enseñanzas económicas de Chicago;
Por el bronce, decían, quería volver Carlos Menem. Yo creo que si volvía era para no dar explicaciones sobre la AMIA, la Embajada de Israel, el arsenal de Río Tercero y varios muertos más bien guardados en su ropero;
El depreciado candidato radical Leopoldo Moreau;
La inefable promesa incumplida del Gran Cuyo, “el” Adolfo Rodriguez Saa, quien ya había probado las mieles de La Rosada por unos días;
Un tipo parecido a Tristán que se largó con menos intención de voto que Bin Laden para las presidenciales norteamericanas.

Para la segunda vuelta quedó planteada la antinomia Menem – el tipo parecido a Tristan. No me animo a decir que en el inconsciente colectivo se haya instalado entonces la contradicción modelo neoliberal – modelo anti neoliberal, lo que sí es cierto que cualquier encuesta pronosticaba paliza, por lo menos 7 a 3. Algunos dicen que el Colorado De Narvaez no quiso poner más plata al cuete, Menem dijo que no estaban dadas las condiciones (y no, para él no estaban), pero también dijo  que se retiraba de la segunda vuelta para que Nestor Kirchner no pudiera gobernar por falta de base social que lo sustentara (Escribano en la Nación afirmó que los argentinos habíamos elegido presidente por un año).  Así asumió, con más desocupados que votantes, con más deuda interna y externa que presupuesto, en medio de una crisis inconmensurable que le dejaba cero margen de maniobra.



Por suerte la historia es dialéctica y no circular. No volvemos nunca al lugar donde empezamos. Si no fíjense, se puede hacer un paralelo interesante: Alfonsín asumió con una democracia condicionada por los militares, las corporaciones económicas y el FMI, una economía empobrecida, pero con grandes expectativas y apoyo de la sociedad. Nestor asumió con una democracia condicionada por las mismas corporaciones económicas y mediáticas, pero, fortalecidas durante el menemismo, con el FMI defaulteado, una economía realmente desbastada, una Corte Suprema ubicada en sus antípodas ideológicas, y con una sociedad que en su 77% no lo había apoyado, llena de demandas, movilizada y con escasa o nula confianza en el poder político, con índices de desocupación y pobreza inéditos desde 1945.
A pesar del fuerte apoyo popular, a menos de 3 años de gobierno, Alfonsín comenzó a ceder posiciones a los militares, al FMI y a las corporaciones económicas. Durante sus cuatro años de mandato, Nestor Kirchner impulsó y consolidó una política de Derechos Humanos que permitió reiniciar los juicios a todos los militares genocidas, e incluso cuestionar a los dueños del poder económico que fueron sus cómplices. Se liberó de la injerencia del FMI y, contra las ambiciones de las corporaciones económicas, impulsó fuertemente una recomposición salarial generalizada, que incluyó sueldos, jubilaciones y pensiones. Como contrapartida, también logró una notable recomposición del sector empresarial productivo, no sólo basado en las exportaciones, sino también del mercado interno. Si hasta me animo a decir que por fin empezó el turno de los niños pobres que tienen hambre.
A los 4 años Alfonsín sufrió una dura derrota electoral que debilitó su posición. A los 4 años, prometiendo la continuidad y la profundización del mismo modelo, Cristina gana las elecciones en primera vuelta obteniendo el doble del porcentaje electoral que había tenido Nestor, y va por más. A pesar de la ensañada  oposición del sector agroexportador por la distribución de sus ganancias extraordinarias, de la necia oposición de los sectores reconcentrados de la economía y de la corporación monopólica mediática, de haber sido derrotada en las elecciones legislativas por la derecha melancólica del libre mercado, de la confrontación con las iglesias medioevales y con las izquierdas que perdieron el rumbo, Cristina insiste en la idea de que hay que profundizar el modelo.



A pesar de todo eso, después de siete años de gestión de un modelo político económico, a pesar de las dudas cobardes de sus amigos, las traiciones de sus aliados, y del ensañamiento de sus enemigos, la ex Legisladora de la Nación esposa del tipo parecido a Tristán, se encamina a ser reelecta por un porcentaje y una diferencia aún mayor que las obtenidas antes.

Y hago este paralelo, que pretendo de cierta objetividad, no para transformar los 27 años de vida democrática en un panegírico de los K. Lo hago, simplemente, para darle la derecha (mano) a Alfonsín. Parece que era cierto nomás que con la democracia se puede comer, se puede curar, y se puede educar. Pero para que sea posible, no basta con votar cada dos años. Es necesario el compromiso de un pueblo que sepa lo que quiere y esté dispuesto a defenderlo. Y es necesario la lealtad, la vocación y la convicción de sus dirigentes.  La lealtad para no traicionar las expectativas de su pueblo, la vocación de servirlo y la convicción de seguir sus ideales contra viento y marea.




domingo, 5 de diciembre de 2010

Todos somos Wikileaks!!!

¡Qué fantástico esto del wikileaks!. Estos muchachos, tal como venían anunciando, se dieron el gustazo de su vida al empezar a subir a la web doscientos cincuenta y pico mil documentos y cables de las embajadas norteamericanas. No hacía muchos meses, wikileaks también había publicado archivos, videos y fotos del propio ejército yanqui, sobre su actuación en Irak y Afganistán, mapas interactivos de hechos bélicos y muertos incluídos.
A partir de empezar la publicación de los archivos se desataron todo tipo de especulaciones académicas, acusaciones terribles, discursos miserables, debates conciensudos, mesas redondas, cuadradas, y ratonas también.
Aún es poco lo que se ha publicado, y desde ayer, nada a lo que se pueda tener acceso directo en la página. Wikileaks ya fue cerrada, bajada, desaparecida o como quieran llamarlo. Aún no escuché a ningún adalid de la libertad de prensa haciendo tronar su airada queja por tamaño acto de censura, ni siquiera a aquellos que se valieron de la difusión parcial y desvirtuada de algún documento para seguir haciendo su juego.
Es así mis amigos, nunca nadie desmintió una sola línea de lo que apareció en wikileaks, ofenderse y enojarse sí, pero no desmintieron. Sin embargo habremos de conformarnos con lo poco que los diarios publicaron sobre la primer tirada de documentos. Parece que no importa la veracidad de la información, sino más bien a quien jode. Si el perjudicado es lo bastante poderoso aquello que lo perjudique será invisibilizado por más veraz que sea, esa parece ser la regla  de oro de la libertad de expresión actual.
Y este asunto me impulsa dos reflexiones. La primera me conduce a Rocinante y su amañada interpretación de Antonio Gramsci. La segunda me embarra las patas en el pantano de Clarín, Nación y Perfil.
La semana pasada ya rocé el “Temas Institucionales” firmado por Rocinante y publicado en El Entre Ríos del domingo 21 de noviembre. Si lo recuerdan, decía que el gobierno K estaba dando una batalla para “recuperar” la hegemonía mediática perdida. Un contrasentido desde el título mismo, ya que es sabido que el gobierno K jamás tuvo tal “supremacía mediática” y bien es sabido que nadie puede recuperar lo que nunca tuvo.
Para lograr explicar su posición hecha mano (mas bien manosea) a Antonio Gramsci y a Carlos Marx, y al concepto de hegemonía cultural. Para explicar el desatino tan brevemente como me sea posible, Marx enuncia la idea de que en toda sociedad existe una “infraestructura” compuesta por el modo de producción imperante, esto es la forma en que se relacionan en capital y el trabajo para producir bienes (esclavista, feudal, capitalista, etc.). En todas las formas mencionadas, predomina las relaciones de explotación y de dominación de una clase sobre otra (entre aquellos que se apropiaron de los medios de producción y aquellos que prestan su fuerza humana para permitirles producir). Como estas relaciones son conflictivas por definición, la clase dominante genera instituciones políticas y sociales que mantengan es status quo, o por medio de la fuerza (aparato represivo) o por la creación de pautas culturales, morales, religiosas, jurídicas, capaces de instalar en la sociedad la convicción de que las cosas no sólo están bien como están sino que no existe otra forma de organizar una sociedad. A todo este conjunto que incluye al propio Estado, Carlos Marx denomina “Superestructura”.
El aporte adjudicado a Antoni Gramsci, es la idea de los “aparatos ideológicos”. Como tal concibe todos los medios capaces de reproducir ideológicamente el status quo, garantizando su enraizamiento y perdurabilidad en la sociedad. Allí hace referencia a la Iglesia, la escuela, la “prensa burguesa” (hoy los medios masivos de comunicación). Gramsci desarrolla el concepto tratando de explicar las razones por las cuales el fascismo triunfa en Italia, desplazando al Partido Comunista.


Luego de esta boba “introducción Preescolar al Materialismo Histórico”, queda claro que lo que Marx y Gramsci hacen es describir un estado de situación existente y defendido por lo que nosotros llamamos “conservadores” por el sólo hecho de ser los beneficiarios de ese estado de cosas.
Desde esa perspectiva, el poder real de una sociedad reside en los dueños de los medios de producción. En un sistema democrático, el Estado resulta un poder de la superestructura, y por ende, quien accede al gobierno por la elección popular, puede o no ser miembro de la selecta clase detentadora del poder real y permanente. En cambio, aquellos aparatos ideológicos que se encuentran en otras manos distintas que la del Estado, siempre seguirán respondiendo al Poder Real, por ejemplo, la llamada prensa independiente, la Iglesia y la educación privada. Por ende, puede producirse, y es lógico que así sea,  la situación por la que hoy atravesamos, de confrontación dialéctica entre esos  “aparatos ideológicos privados”, y el Gobierno y los aparatos ideológicos democráticos (es decir, suceptibles de modificación de su alineamiento en razón de las resultas de la contienda democrática). Sobre todo si el Gobierno modificar las ecuaciones de distribución de la riqueza, afectando así a los intereses de la “clase dominante”.
En definitiva ni el Gobierno busca la supremacía mediática y la hegemonía perdida. Simplemente se ha logrado generar un debate respecto a qué sociedad queremos, y por primera vez en casi 60 años, un Gobierno no se pone del lado de quienes detentan el poder real. ¿Por eso tanto escándalo?
“Y sí” - me contesta mientras plumereaba el diván el sicólogo de cabecera de Sancho. -“lo que pasa en este país es que algunos sufren el síndrome del torturador desconcertado”. Durante 200 años se creyeron los dueños de la patria, cuando alguien se los cuestionaba, lo resolvían con golpes de estado y la picana, y los pobres reprimidos no se podían defender. Hoy resulta que hacen fuerza para torcerle el brazo a un gobierno democrático, no pueden voltearlo y, encima, sale a defenderse en los medios de comunicación. Esos tipos se ponen nerviosos porque están acostumbrados a pegar, no a que el otro se defienda.
Y debe ser así nomás. Hace unos días entré a la página de la S.I.P., y miré lo que los dueños de los medios de comunicación argentinos decían de este gobierno. Se quejaban amargamente de que los criticaban y, encima ¡porque tenían twiter!!! Indudablemente están convencidos que la libertad de expresión no es un derecho de todos, sino un privilegio de ellos.
Si no quedó claro lo de los aparatos ideológicos, piensen en Bartolomé Mitre. Llegó al Gobierno “manu militari”, impuso sus ideas librecambistas y oligárquicas exterminando a sus opositores en el interior y guerreando con el Paraguay, pero como sabía que no iba a poder estar eternamente en el Gobierno (de hecho la única vez que volvió a estar cerca fue cuando traicionó los ideales de la revolución de 1890 y se reacomodó con Roca), escribió la historia argentina a su gusto y parecer y fundó el diario “La Nación” para perpetuar su doctrina. Pasaron 120 años y ahí está.
Y llego a la embardunada de patas. Clarín, la Nación y Perfil lo único que encontraron de interesantes en el capítulo argentino de Wikileaks es la “preocupación” de Tio Sam por la salud mental de la Cistina, y le dieron manija hasta el hartazgo. Si nos interiorizamos un poquito veremos que los tres, y en especial Perfil, se ocuparon no hace mucho en volcar ríos de tinta en afirmar que la Cristina y Nestor estaban chapita-chapita. 


Así lo afirmaban los diagnósticos de unos psicólogos todos hermanos de prestigiosos Constitucionalistas y primos de reconocidos consultores económicos especialistas en inflación esperada. Una posibilidad es que la Embajada de Estados Unidos funcione como usina de rumores donde abrevan los periodistas “cautivos” (así los llama otro cable publicado) para realizar operatorias de prensa. La otra es como que yo le diga al Pelado Juancito que Raulito está gagá, que el pelado Juancito se lo cuente al gringo Atilio, que el Gringo Atilio me pase el chusmerío  y que yo publique en “La Columna de Rucio”: “Se confirmaría la versión – Habría dicho el Pelado Juancito que Raulito está Gagá”.
Cualquiera de las dos…. Una canallada.