El domingo estuvo Ernesto Laclau en 678. Un tipo realmente interesante que se anima a interpretar el presente elaborando, si resulta necesario, nuevas categorías que sustituyen los viejos parámetros de análisis. Se desperdiciaron enormes minutos de Ernesto Laclau sometiéndolo a analizar la decadente sarta de pelotuces que vomitaron durante la semana poselectoral el trinomio feminoide Beatriz Sarlo – Elisa Carrió - Silvina Walger.
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| Milicianos del Comisariato K. |
A pesar de que el intelectual se las arregló para desplegar con solvencia sus argumentaciones en cada intersticio que le habilitaba la táctica defensiva de los dueños de casa; como en el caso de aquel programa donde invitaron a la primera de las sibilantes arpías mencionadas, me quedé otra vez con la sensación de que se dilapidó otra grandiosa oportunidad, esta vez de pasar a la ofensiva, desde el que seguramente es el espacio mediático político más difundido de esta trinchera.
A ver si logro explicarme. Creo que 678 jugó un papel más que relevante desde la salida del conflicto con el agrogarquismo, y que hizo un aporte significativo para desmitificar la supuesta infalibilidad periodística de los medios hegemónicos, aportando a redimensionar la influencia del discurso único y favoreciendo la instalación de un discurso alternativo a partir de la deconstrucción de aquel. Pero, después de los logros iniciales, también creo que el proceso se ha detenido y que hoy nos encontramos en el momento de una guerra de posiciones estáticas, de trincheras. De un lado el poder económico-financiero como último bastión, escudados tras el formidable y casi incólume arsenal comunicacional con el que preserva sus valores. Su poder de agresión, hay que reconocerlo, está enormemente debilitado por el descreimiento en sí que han generado en la sociedad (descreimiento que contribuyó a aniquilar la dispersa y variopinta avanzadilla política que lanzaron a inmolarse el 14/8 y el 23/10, sin mejor suerte que la Carga de la Caballería Ligera en Balaklava) que los inhabilita hasta para generar una corrida cambiaria medianamente decente.
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| Carga de la Caballería Ligera en Balaklava. En razón del peso, el caballo de Carrió fue el último en alcanzar las líneas enemigas. El de Alfonsín se enredó con las bolas del jinete. |
Pero es evidente que a través de una guerra de guerrillas continúan el hostigamiento mediante maniobras distractivas comandadas por los inefables subcomandantes Lanata, Grondona, Caparrós o cualquier otro depreciado opinólogo free-lance que se preste al efecto. Lamentablemente, parece ser que nuestras primeras líneas son afectas a entretenerse en este tipo de escaramuzas, ayudando a que generen mucho más ruido del que son capaces de producir por ellos mismos, sobredimensionándolos al contraponerles en un rol contestatario a los artífices del arsenal ideológico que debieran ser reservados para la real ofensiva.
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| Sub.Comandante Lanata (a. Cabeza'e Chancho) Pasando revista a los irregulares de la Guerrilla Periodística de Resistencia al Régimen. |
Laclau no puede ser presentado como defensor de un modelo triunfante hace una semana en las urnas, frente a un operativo de desgaste de características miserables (la desmesura de la reacción suele deslegitimarla, victimizando al agresor). Merece ser considerado como uno de los sujetos capaces de encabezar la ofensiva ideológica contra el remanente de cuadros del status quo parapetados en la última línea defensiva del establishment cultural, en la batalla final por la construcción del nuevo sentido común.
Por si a alguien le interesa mi opinión al respecto, no creo que aún estén dadas las condiciones subjetivas ni objetivas para tan magno episodio. Para quien comparta mis apreciaciones anteriores, deben bastar las mismas para entender al menos una de las razones por lo que sostengo que no están dadas las condiciones subjetivas. Las condiciones objetivas estarían dispuestas al momento de la plena y efectiva vigencia de la Ley de Medios, o al menos cuando se concreten las concesiones de nuevos servicios y se expanda hacia la generalización el sistema de televisión digital terrestre (demorada hasta la exasperación). En esta situación, si bien perduraría la hegemonía presente, al menos se verificaría la condición de la pluralidad de voces.
| Generales Morales Solá y Magnetto. Inspección de la línea defensiva clarinetera. |
El mayor problema que debiéramos enfrentar, resolver y asumir hoy día es el de la identidad político-ideológica del sujeto histórico capaz de provocar la transformación. El propio Laclau ha dedicado su tiempo a eso. Desde Carta Abierta y otros múltiples y menos conocidos colectivos se aporta en igual sentido. Pero ese debate resultaría estéril si no alcanza a encarnar en la masividad, si no logra saltar los cercos que suele imponer la discursividad intelectual y plasmarse en íconos culturales eficaces a la hora de constituirse en vehículos de difusión. Pero eso ya es otro cantar, o pintar, o esculpir.
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| Mariscal Ernest Laclau. |
















