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Moreno Leal y Patriota.

Moreno Leal y Patriota.

domingo, 13 de abril de 2014

Reporte sobre la incidencia del Paro Nacional en el Paraje de Tapera de Elortondo. (Parte del Subcomisario Elias Scheff)


“Me dirijo a la superioridad a efectos de informar el desarrollo de los incidentes sobre los que se me indaga y que tuvieran lugar en la jurisdicción de la subcomisaría a mi cargo, desmintiendo desde ya los trascendidos que dieran lugar a los maliciosos comentarios emitidos por una radio capitalina.



En Paraje de Tapera de Elortondo el Paro Nacional tuvo la particularidad de iniciarse recién a las 0724, habida cuenta de que el ciudadano de la localidad de Lomas del Tala, Dn. Luis Tamichino, sobre cuya persona pesa la responsabilidad de distribuir los ejemplares de los periódicos de tirada nacional, recién a las 0614 logró despertar al “Turco” Miriam Taleb, propietario del Quiosco y hacer entrega de los ejemplares del día de la fecha. Cumplido su cometido, desayunó el distribuidor en la confitería de la terminal de ómnibus y a posteriori, se dio por iniciado el Paro, teniendo la amabilidad Tamichino de acercar hasta su domicilio al “Gallego” Muslavino, único obrero afiliado al gremio gastronómico de la población. La actividad de la confitería continuó de la manera habitual atendida por su dueño y Sra.

Siendo las 0815, se apersonó en la Subcomisaría el propio Tamichino, siendo atendido por el imaginaria, Agente Carlos Sifuentes. En la oportunidad puso en conocimiento del funcionario que un grupo de 4 masculinos, pertrechados con un redoblante y 6 banderas y un pasacalles todos ellos de color rojo con inscripciones, habían tomado posesión del camino vecinal en las inmediaciones a su empalme con la Ruta Provincial Nº4, obstaculizándole el paso y de ese modo impidiéndole retornar a su localidad de origen. Ni buen fui puesto al tanto me comuniqué con el Cura Párroco para descartar la hipótesis de que integrantes de su feligresía tuvieran la intención de instalar en el lugar un santuario a la memoria del Gauchito Gil. Ante la negativa de la autoridad eclesiástica, alisté preventivamente a la brigada antimotines  integrada por el Cabo Cosme López y el Agente Mario Copenhague y los tres nos dirigimos a caballo al lugar de los hechos para realizar una inspección in situ.

Arribados al sitio del conflicto, inmediatamente pude advertir una divergencia entre lo atestiguado por el ciudadano Tamichino y el cuadro de situación actual, detalle que modificaba favorablemente la correlación de fuerzas en caso de un eventual enfrentamiento. Nos ubicamos a la distancia prudencial que indica el Protocolo de Acción Policial (PAP) para este tipo de procedimientos, me apeé y dejé el arma reglamentaria en custodia de mi subordinado de mayor rango para que no pueda ser juzgada mi actitud como intimidatoria, ni agresiva, ni provocadora por los sospechosos, según indica el PAP.

Ipso facto me acerqué a su emplazamiento, confirmando lo percibido en el primer vistazo: no se trataban de cuatro (4) masculinos, sino de tres (3). Usando el lenguaje coloquial que indica el PAP, para evitar poner nerviosos a los increpados, tomé contacto comunicacional oral con uno de ellos, el único que se encontraba despierto y sentado en la banquina tomando mate dulce, ya que los otros dos dormían en posición de cúbito dorsal sobre el camino, protegiéndose de la intemperie con uno de los pasacalles que relacionara Tamichino.

Invitado a identificarse, indicar ocupación y preguntado el ciudadano sobre el propósito de su actitud, dijo llamarse Juan Alberto Velasichini, oriundo de la localidad de Lomas del Tala. Indicó asimismo, mostrando su pechera blanca con letras azules, su pertenencia a la CCC (Corriente Cansina y Curativa), y que los restantes integrantes del grupo eran Jerónimo Aspavento y Luciano Milocchi, ambos integrantes del MANSOTroska (Movimiento Auténticamente Neo Socialista de Orientación Troskista), integrante de la 3era Escisión de la IV Internacional. Que al igual que Arturo Morelli, a quien retirara del lugar su Sra. madre hace instantes, perteneciente al S-PT (otra facción), eran estudiantes de la carrera de Filosofía Materialista Dialéctica y Letras Góticas en el aula satelital que funciona en el CIC de Lomas del Tala. Indicó que su propósito era el de hacer sentir el clamor de la clase obrera expoliada por Rodrigazo en Cuotas y el Ajustazo que pergeña la dictadura K, logrando que el Paro Nacional no sea un paro dominguero sino una herramienta para que se imponga consciencia de clase a los trabajadores y así unirlos con los proletarios egipcios y ucranianos que ponen en crisis las contradicciones del sistema capitalista. Me pidió también que tenga a bien mencionar en mi informe que apoyan a la lucha del pueblo boliviano por la salida al mar, sin que ello implique adherir al populismo reformista de Evo Morales, agente del imperialismo.    

Invitado a deponer su actitud obstruccionista del tránsito y explicado que implicaba un riesgo para su propia persona y los restantes transeúntes, como así la presunta infracción de disposiciones legales del tránsito y ordenanzas municipales en vigencia, explicó en su descargo que las altas consignas que defiende en su lucha no pueden ser limitadas por normas de la legislación burguesa ideadas para esclavizar a las masas, diluir su consciencia y expoliar a los trabajadores, perpetuando un esquema de injusticia capitalista.  

En vista a que resultaba claro que el sujeto estaba convencido de persistir en su actitud desacatada, y de que los otros dos se despertaron y que, mientras uno con un megáfono cantaba canciones injuriantes y me gritaba “¡fuera cerdo fascista, abajo la provocación estalinista!” el otro le arrojaba panfletos a mis subordinados, decidí retornar junto a la tropa expectante. Ordené entonces al Cabo Cosme López retornar al trote a la Subcomisaría y volver con el patrullero y refuerzos suficientes, sin que ello implique dejar desguarnecida la Delegación.  

Con una demora sensible, a las 1158 retornó de su comisión mi subalterno acompañado por el Agente Milcíades Peñalba, conduciendo el patrullero. En su parte me informó que, a pesar que en el pueblo la actividad civil y comercial era absolutamente normal, ya estaban en conocimiento del incidente del piquete y le manifestaron su preocupación tres vecinos que debían dirigirse a trabajar a Lomas del Tala a tomar el turno de las 1400 en la fábrica de alimentos para gatos y Benito Moscosso, el almacenero, que esperaba la llegada del camión del distribuidor a las 1600. La preocupación de este último radicaba, principalmente, en que si no se verificaba la visita, el pueblo podría sufrir el desabastecimiento de harina, tabaco, durazno al natural y dulce de batata casi inmediatamente, dado lo reducido de su stock.

Atento a las novedades, puse en inmediata ejecución el procedimiento que para estas situaciones de crisis dispone el PAP, con las adaptaciones del caso habida cuenta de lo reducido de la dotación. Dimos los dos llamados de atención e intimaciones a despejar la arteria, haciendo caso omiso a las mismas los implicados. Sí pudimos advertir que inmediatamente, al primer aviso, se declararon los desacatados en estado de asamblea y movilización permanente, notándose fuertes y agrias desavenencias entre los mismos. Antes de que iniciáramos las maniobras de despeje, y sin someter moción alguna a votación, el sujeto que se identificara como integrante de la CCC y uno de los pertenecientes al MANSOTroska, la emprendieron a golpes de puños y con la caña que sostenían una de las banderas contra el otro integrante del MANSOTroska. En ese instante el operativo diseñado en primer instancia se desvirtuó, ya que abandonamos nuestro original propósito y debimos acudir a proteger la integridad física del que se hallaba en minoría.

He de reconocer que aprovechamos furtivamente la ocasión presentada, y vimos facilitada nuestra tarea de impedir que se siga perpetrando el corte del camino vecinal con menores dificultades a las previstas, logrando la detención de los tres infractores sin sufrir bajas ni contusiones de nuestro lado.

Pusimos inmediatamente a los tres a disposición del Juez competente quien les imputó lesiones recíprocas en riña, incautando las banderas, las cañas, el pasacalles, el megáfono y el redoblante. A su vez, intervino el Juez de faltas local quien pretende multarlos por obstrucción del tránsito en violación a la ordenanza local sobre la materia. De nuestra parte, le hemos impuesto dos días de arresto por desacato y alteración del orden público. El intendente de Lomas del Tala (tío del cuarto implicado) ha intercedido ante la superioridad, para que no imputemos los mismos cargos, pero en grado de tentativa, a Arturo Morelli.

Creo que este relato de los hechos que formulo en mi descargo, ha de ser suficiente para evacuar cualquier duda de la superioridad que haya sido inspirada en las maliciosas especies esparcidas por la prensa capitalina. Tampoco es cierto, como afirmó el periodista, que se mantenga retenidos a los mencionados en razón de pretender aplicárseles, a modo ejemplificador o para desalentar la protesta social, la Ley Antiterrorista, sí en cambio reconozco que seguimos estudiando la posibilidad de aplicarles la Ley de Vagos, a menos que se apersonen sus padres a acreditar su condición de alumnos regulares que invocan, u otra actividad honesta, tal como se les ha requerido.

La confusión diseminada sobre los hechos ha sido de tal magnitud que, incluso en respaldo a lo reseñado por este agente del orden, mientras que la Conducción Provincial del Partido MANSOTroska ha emitido un comunicado repudiando el accionar policial, el Comité Central local del mismo partido analiza la posibilidad de expulsar de sus filas al agredido por no acatar la decisión de ‘retirarse estratégicamente hasta que estén dadas las condiciones subjetivas y materiales de iniciar la resistencia al régimen y encaminarse hacia la revolución permanente’ adoptada en la asamblea por mayoría especial de 2 votos contra 1.

Creo no tener nada más que informar a la superioridad.
Saludo a Uds. atte.

Subcomisario Elias Scheff
Paraje de Tapera de Elortondo.”  





martes, 8 de abril de 2014

Disparate probable.



- ¡Me robaron el Nokia 1100! - gritó desesperada la chica que llevaba la mochila adelante. 

- Al ladrón! Al ladrón! - arengaban vecinos indignados mientras agarraban patas de mesas de los bares, rompían vidrieras para improvisar facas y arrancaban cables de las luminarias y adoquines de las calles para confeccionar boleadoras, emprendiendo la despiadada persecución. 








Lo alcanzaron un par de cuadras más adelante, de rodillas pretendió entregar el Nokia 1100, pero el primer palazo lo destrozó, al igual que a la mano extendida. y todos se abalanzaron sobre él...


En ese instante se interpone, entre la turba enardecida y esa pulpa informe a la que había sido reducida el delincuente, Kevin Johansen. Con su voz intenta tranquilizar a las fieras entonando dulcemente "Anoche soñé contigo"´, siendo interrumpido al grito de "defiende al delincuente, démosle a ese también", comenzando la lluvia de adoquines y palazos.

En torno a los linchadores, se había concentrado una masa humana  numerosa y estupefacta... que se sensibilizó hasta las lágrimas al ver que el cantante expiraba... 

- ¡Hijos de puta! ¡mataron a Kevin! - reaccionó un gordo con gorrita de lana, que hasta entonces parecía dibujado.

- ¡El que mata tiene que morir! - gritó histérica una rubia teñida y ataviada con un ceñidísimo animal-print, hincando reiterada y enconadamente, la punta de su paraguas en el ojo de uno de los linchadores vocacionales...

El resto... ya se sabe.



De "Los valores inescrutables en la ciudad de las sensaciones" 
por Rucio Sancho (refutador de sandeces)


lunes, 17 de marzo de 2014

Anteproyecto de Código Penal (apartándonos 12 pasos)


Hace días que ando con ganas de entrarle al tema de la reforma del Código Penal, con el mínimo de seriedad que la cuestión merece. Y eso no es fácil, cuanto menos corresponde darle una somera lectura al anteproyecto en cuestión.  



Es necesario también evitar el abordaje desde los puentes tirados desde el oportunismo massista. La verdad que opinar a partir de festejar o impugnar la “viveza criolla” del tigrense, me parece decadente sino descansado. La trascendencia de que se ponga sobre la mesa el debate de una reforma integral del sistema legal que establece y pena “lo prohibido” merece que se soslayen actitudes infantiles de quienes pretenden que no lo corran “con la teoría del derecho”. Siento mucho que se sientan en inferioridad de condiciones en ese ámbito, pero eso no los autorizas para pretender cambiar la cancha donde se debe jugar el partido, ni mucho menos, pretender imponer una mirada infradotada sobre un debate político que lleva no menos de dos siglos, como si todo el conocimiento acumulado desde entonces fueran blablerías insustanciales.

Nótese que dije “debate político”, no jurídico. Lo subrayo porque no discurrirá este post tampoco entre vericuetos leguleyos, aptos para el ambiente tribunalicio pero no para el establecimiento del modo de determinar una escala de valores entre los bienes de relevancia social que merecen ser privilegiados y sobreprotegidos. Porque, en definitiva, no de otra cosa se ocupa una visión sistémica del cuerpo legal que se ocupa de la tipificación de conductas delictivas y la medida de su punición (cuando más relevancia se pretende dar a un derecho, mayor el castigo que se impone a la conducta que lo conculca). Pero tampoco (quede claro) adhiero a la falacia "debate político mata tecnicismo", menos cuando bajo la forma del primero pretende ocultarse la negativa a todo debate. En un Estado de Derecho, todo proceso de transformación que se impulsa desde la política se consolida, necesariamente, a través de las leyes, y la redacción de las leyes necesitan de la técnica para que no se transformen en un guiso indigerible (¿o acaso no nos bastó la demagógica experiencia punitiva blumbergiana?). Oponerse a esa institucionalización, o ningunearla, o eludir su debate a fondo, implica una actitud reaccionaria, conservadora, le pongamos la careta que le pongamos.

Las sucesivas capas de reformas que se fueron superponiendo en el actual Código Penal (CP) durante su larga vida, arrojaron como consecuencia, por ejemplo, que si mi vecino estira la mano sobre el alambrado y me roba una gallina en 5 oportunidades (y es condenado por hurto simple cada vez por ello), estaría en condiciones de recibir una pena sustancialmente superior (reclusión por tiempo indeterminado) a que si, en la primera ocasión yo lo hubiese sorprendido, y él, asustado, me hubiese disparado y matado. Este CP considera más valioso mi derecho a la propiedad sobre 5 gallinas que mi vida, una subversión inaceptable desde cualquier perspectiva axiológica.

Esos son los entuertos que hay que deshacer, y es imposible hacerlo apelando demagógicamente al atajo de arrojar el debate en crudo a un volskgeist argentino atosigado de crímenes sobredimensionados por la presión mediática y deformado por la materialmente inverificable sensación de inseguridad, renunciando la clase política, los intelectuales y los académicos a la racionalidad y al rol que la propia sociedad les asigna. Y que quede claro, no se trata aquí de convocar a un debate abierto a la sociedad, se aspira simplemente a que un asustado pueblo clausure la instancia de discusión “a libro cerrado”. Tal actitud no es democrática, es evasiva, conjura la reclamada satisfacción de una necesidad real agitando esperpentos construidos desde la especulación electoralista.

El anteproyecto del CP (en el que se nota la letra de suscriptores de distantes posicionamientos ideológicos y en el que se deja constancia de la opinión y participación de sectores disímiles vinculados a la temática) no se trata de un hecho consumado ni de una línea de llegada.  Por el contrario, es un texto ordenador del debate que deberá transitar por todas las instancias de proceso de formación de las leyes. Podría ser redefinido por el ejecutivo; será puesto a consideración de cada una de las Cámaras; podría ser puesto (como se ha hecho reiteradamente) a consideración de instancias participativas de las más diversas formas donde, individual o colectivamente, estaríamos habilitados a aplaudir la iniciativa transformadora y expresar disidencias a la vez; podrían recogerse o desecharse propuestas de mejoras; y estaría ser sometido a la posibilidad del veto total o parcial; todo en un proceso que quizás trascienda la finalización del mandato de Cristina.

Como dijera hace días la titular de Justicia Legítima (Jueza de la Cámara de Casación Penal), Dra. María Laura Garrigós de Rébori impulsar esta reforma, así como resulta necesario, ningún beneficio electoral reporta a quien lo haga, siempre habrá disconformes. Particularmente, no creo que en el año 95, cuando se despenalizó el adulterio, quienes ostentaran adornos en su testa hayan salido a festejar la medida.

Esta reforma, por ejemplo, no resultará satisfactoria para los socios de sociedades que se benefician con ganancias ilegítimamente obtenidas por sus representantes, ya que su “escudo” se transformaría en penalmente responsable y podría ser condenado a muerte (retiro de la personalidad jurídica) exponiendo a la responsabilidad a los patrimonios “resguardados” de sus beneficiarios.  

Seguramente muchos jueces de juicios “amañados”, que sucesivamente abrazan una u otra teoría legitimante de su sentencia según “la cara del cliente” (o del espesor de su billetera), patalearán indignados por el recorte a su arbitrariedad que implica que el CP adopte ciertos conceptos dogmáticos en su parte general (como por ejemplo, la de no menor implicancia definición de “dolo”*).

Como decía antes, es esencialmente político el trabajo de definir un cuerpo conceptual y sistemático, cuya misión es reglamentar y limitar una de las formas del poder del estado en su relación con los habitantes. No es una cuestión menor definir con exactitud la extensión de lo prohibido, para así garantizar claramente el ámbito de lo permitido, o al menos, de aquellas acciones que no caerán bajo la mirada del poder punitivo del Estado. Definir eso trasunta una postura ideológica (igual cuando se privilegia ciertos bienes sociales dotando su defensa del castigo con mayor pena a quienes lo afecten), y también implica poner en juego perspectivas clasistas y prioridades sectoriales. Cuando hablamos de “inseguridad” conectamos inconscientemente el concepto con el robo, el hurto, la violación, el secuestro o el homicidio. Imbuidos de un espíritu liberal individualista implantado transversalmente en todas las clases sociales, difícilmente se despierte en nuestra mente la asociación con la especulación financiera, las quiebras fraudulentas, el cohecho activo (el que paga la coima), el agiotaje, la usura, la concurrencia desleal, las formas de cartelerización para el desabastecimiento o para producir el incremento de precios, el vaciamiento de empresas… y tantas otras formas de manipulación económica (incluso informativa o de la opinión pública) que suelen producir muchísimo más daño en la comunidad (y en intereses individuales) y en la necesaria confianza pública, con un solo acto, que cientos de carteristas lanzados a la calle en desenfrenada manada. Sin embargo, somos inducidos a reclamar el aumento de la penas a los carteristas, nunca para los empresarios que vacían empresas, dejan a sus empleados colgados del pincel, las obras (públicas o privadas) a medio terminar y docenas de acreedores esperando años para percibir chauchas y palitos en moneda sin indexar.

Tampoco asociamos la idea de “inseguridad” con los atentados contra el orden democrática, mucho menos percibimos como delictivos contra esa institucionalidad la manipulación de la información de todo tipo, ni las evidentes conspiraciones desestabilizadoras. Seguimos atados a la idea de que al golpe lo dan los militares, o que la sedición es necesariamente armada, o que la traición a la patria requiere que exista un escenario bélico con una potencia extranjera. La reforma propuesta, hay que decirlo, tampoco toma nota de las modernas y verificables nuevas formas de estos delitos (que podríamos calificar como “políticos”), a pesar de la accesibilidad a las experiencias que nos permiten desde los medios de comunicación hasta la lectura del manual del golpe blando de Gene Sharp. En definitiva, el “ninguneo” que sufren esos tipos penales, probablemente sea producto de la imposición de la idea de un Estado Mínimo y del resguardo de la capacidad de acción “legal” de los poderes fácticos permanentes (internos y externos) empeñados en “amaestrar” el poder popular y en recortar las implicancias de los vaivenes de las decisiones electorales, pero indudablemente también implica un retaceo a la calidad de ciudadano del hombre de a pie.

De todos modos, estas discrepancias que expreso ** (traducidas en lo que considero una escala penal demasiado benigna para los delitos económicos y contra la institucionalidad democrática, así como una visión sobre estos últimos que merece ser actualizada tipificando las nuevas formas de desestabilización a la que vienen siendo sometidos los estados, o las nuevas formas de “guerra” que no implican necesariamente el desarrollo de acciones bélicas desarrolladas por ejércitos nacionales y regulares) lejos de impugnar el anteproyecto de reforma, impulsan la necesidad de continuar y profundizar su debate por los canales orgánicos que la constitución prevé, con la seriedad y amplitud que merece.
      


* Como no está definido en el CP, que un Juez abrace la concepción de que el dolo es “finalidad” o la que dice que el dolo es “conocimiento” puede significar que un mismo hecho (homicidio en determinadas circunstancias) pueda ser castigado con escalas penales que van de 8 a 25 años o de 6 meses a 5 años.
** Mantengo otras, puntuales (como considerar que hemos quedado a mitad de camino en el tratamiento del aborto no punible) que aquí no expreso habida cuenta del carácter genérico del post.