jueves, 1 de diciembre de 2011

En esta te doy la derecha Sarlo...

En 1982 transitaba yo mi último año de secundaria en una escuela del interior de una provincia del interior del país. Aquellos que tengan más o menos mi edad, sabrán que tal experiencia fue necesariamente atravesada por un relato histórico monopolizado por Astolfi, Levene o Ibañez (a mi me tocó este último), generalmente epilogada al momento del avenimiento del primer gobierno de Perón. 


Alegoría de la Verdad, el Tiempo y
la Historia - F. Goya.

La férrea estructura ideológica mental sembrada durante un lustro por las ilustres eminencias se fue descolando, sacudiendo y desmoronando al calor de las noticias que iban llegando desde Malvinas a partir del 2 de abril. En las mesticulosamente disciplinadas mentes juveniles se abrió paso el cuestionamiento y la duda. ¿los buenos no eran los yanquis? ¿Qué era eso de que sean los nicaragüenses, los venezolanos, los cubanos, los peruanos los que nos ofrecían su solidaridad? ¿cómo que los franceses nos boicotean y los rusos nos ofrecen armas? ¿los ingleses no eran más vehiculizadores de civilización y progreso y se rebajaban a la calaña de piratas? Algo no cuadraba, algo estaba mal, algo había que revisar de todo lo aprehendido… Se imponía el debate, y a la espigada y respetabilísima señorita sesentona que impartía la ciencia del pasado se le empezó a desmadrar un rebaño al fragor de las preguntas sin respuesta. 

Aún recuerdo su discurso de despedida, el día de su última clase. En un último intento de que recuperemos la senda perdida, exhortó a la masa (ya decididamente cuestionadora de todo) a no incurrir en el pecado de dejarnos atraer por los cantos de sirena del revisionismo. El monólogo de despedida terminó en otro fuerte debate con exaltados estudiantes cuestionando el credo oscurantista y defendiendo relatos que entreveíamos habían sido amordazados. No necesitábamos ser eruditos en la materia para comprender que nos habían cagado a cuentos. La apertura democrática, con libros que emergían húmedos, manchados, ajados de ignotas catacumbas de las librerías, o con radiantes reimpresiones, y con compañeros sobrevivientes que se reinsertaban en la lucha, hizo el resto. 

Esta experiencia es la que me hace darle la razón a la Bety, revisar es peligroso… ella es consciente de ello. Su desarrollado sentido de la oportunidad (vulgarmente se lo confunde con oportunismo) la premia dejándole intuir que corre peligro su incuestionable ajuar de intelectual. Abrir ventanas al pasado suele permitir que torrentes de luz transparenten los seductores ropajes progresistas y que podamos apreciar que bajo de ellos sólo hay carne vieja, decrépita y poco deseable. 

Nos confiesa sus temores Luis Alberto Romero, “La retórica revisionista, sus lugares comunes y sus muletillas, encaja bien en el discurso oficial… En nombre del pueblo, el Estado coloca, en el lugar de la historia enseñada e investigada en sus propias instituciones, a esta épica, modesta en sus fundamentos, pero adecuada para su discurso. Más aún, anuncia su intención de imponerla a los ciudadanos como la verdad”. Así es Romero, parece que el ESTADO (que somos todos) se ha decidido salir a reivindicar su derecho de contar como fue que llegó a donde está, parece que quiere rescatar para la memoria colectiva algunos olvidados ex profeso que no cuajan en el relato de quienes no se conformaron con apoderarse de la riqueza ajena, sino que también se empeñaron de diseminar las justificaciones de su poder por las aulas de la patria, contando para ello con un ejército de expertos ocultadores de documentos y de interpretadores parcializados, fieles en sus prácticas a la enseñanza mitrista. 

Saturno devorando su hijo.
F. Goya

Parece ser que el ESTADO (que somos todos) considera que la memoria colectiva también se construye con el reconocimiento a los derrotados por el olvido malicioso, o con el pequeño aporte de los simplemente derrotados. ¿Qué huella habrán dejado aquellos cuya experiencia es desvalorizada por los prestigiosos académicos? ¿merecerá en las aulas Manuel Dorrego alguna mención distinta a haber sido un irreverente coronel de la causa de la revolución o de haber sido fusilado por Lavalle? ¿acaso tememos que los niños sepan como obtuvieron sus riquezas las familias de noble prosapia? ¿Vale la pena indagar cuales facciones se enfrentaron en Caseros y cuáles en Pavón? 

Romero le dice al ESTADO (en nombre del pueblo, claro) que no tiene derecho a impulsar la revisión de la historia. Acaso Romero considera que también el estudio de la historia y su divulgación están privatizados a favor de una corporación minúscula de académicos, de infalibles becarios “con chapa” que se otorgan a sí mismos generación tras generación. No te hagas el boludo, Romero, en la Argentina existe desde Mitre una historia oficial que sirve de telonera a los apropiadores de la riqueza, de la cultura y del poder. ¿Temés un discurso único? Nunca podría pasar eso, porque el discurso único ya existe y vos sos uno de sus guardianes. 

Tiene razón la Bety, revisar es peligroso, es peligroso para los sacerdotes de la liturgia dominante, para los cómodos justificadores de dictaduras y de décadas infames, para los hacedores de significados y arquitectos del sentido común. No vaya a ser que bajo el bronce de algún padre putativo de la Patria, sólo haya paja y barro, o que las fanfarrias de ilustres epopeyas sólo hayan servido para silenciar el clamor del oprimido.

11 comentarios:

Ricardo dijo...

Tenés razón: lo de Luis A. Romero es una defensa de la privatización de la Historia. Oficial, revisionista o lo que sea, el monopolio lo tienen los ámbitos académicos. Guarda que vaya a escaparse por una rendija de los claustros sagrados.

Abrazo.

Moscón dijo...

Cuando uno es padre,y adopta el rol de tal y lo hace carne,tiembla de solo pensar que las cagadas de adolescente que cualquiera carga,puedan ser utilizadas por los párvulos para eludir el marcado de conducta,"vos hiciste tal o cual bardo,¿que me venís a plantear si yo hago tal cual rulo?".
Hasta los últimos estertores del proceso seguían con la posición del estado paternalista (si hata no nos dejaban ver películas"turbadoras"),pero de un pater abusivo,violador,soberbio,estafador,garca,vividor,proxeneta,embustero,ventajero,entregador,buchón,mentiroso y asesino.
El desborde es peligroso pero se hace mas que necesario hacerle probar al gourmet los exquisitos sapos que nos hicieron tragar como pechuga de faisán.Esto trae aparejado el problema de los criadores de sapos:su producto se cotiza como el faisán siempre y cuando el consumidor no sepa la diferencia,es decir,si no consiguen hacernos creer que el sapo no es pechuga de faisán se les va el nagocio a la mierda.

Daniel Mancuso dijo...

excelente análisis, comparto las vivencias, los recuerdos y el asco, abrazo grande

Pibe Peronista dijo...

Y lo peor de todo, amigo Rucio, es que el quelonio Sarlo nos advierte que si hacemos revisionismo del revisionismo, vamos a terminar como los revisionistas de 1920 que "eran todos derechistas", aspirantes a asesores de Uriburu. No hay nada más patético que un académico sin sutento. Ni hablar del "peligro de que llegue a las escuelas", Qué peligro, hijos de puta? Que llegue de una vez!!!!!!

abrazo

Daniel dijo...

Por favor! algo mas necesario que esto.
A la señora sus empleadores le transmitieron el cagazo? Una vez que tenemos una presidenta que le pide perdón al Paraguay por el genocidio de la triple infamia.
No podemos detenernos viejo. Que se hagan cargo estos rapaces. Perdieron. Perdieron en el 2008 con su sociedad rural y toda la bosta de sus estancias con que infectaron la historia.
Muy reaccionaria esta jovata del orto.
Yo terminé el secundario cuando un nazi declarado se hacía cargo de la UBA, entre otras pequeñeces. Los setenta fueron bien convulsionados y me cambiaron la dirección del programa de historia tres veces. Tuve un profesor facho como el mejor; otro liberal y el tercero comunista cuando Ottalagano.
Muy loco todo.

Adán De Ucea Queralt dijo...

Uuuuuuh... Habremos ido al mismo colegio. Y sí, eran todos el mismo.
Creo que un poco menor o te olvidaste del crack Luchenio y Kechichián cuando Formación "Moral" y Cívica pasó a Educ. Cívica en el '84 con sus patéticos prefacios "democráticos"...
Cosmelli Ibáñez, casi como Astolfi: empezó a publicar a fines de la Década Infame y los sacaban a relucir en cada golpe. En tanto, Drago y el castigado Mignone quedaban fuera de las aulas.
Bien crudos y relacionados con los intereses se un@s y otr@s tus recuerdos y, por ello, doblemente descriptivos.
Abrazo.

roberto dijo...

Me gustó lo de carne vieja, decrépita y poco deseable, es realmente lo que representa Romero,
temen que sus "idolos" queden al descubierto de una historia inventada.

Julian Otal Landi dijo...

Muy bueno Rucio! Ahora, me parece que la batalla hay que darla por dentro y no separandose creando un Instituto que, si bien es necesario, no va cambiar el paradigma vigente que canoniza al "portador de apellido" L. A. Romero y Tulio Halperín Donghi. Abrazo

mundotario.blogspot.com

@tilio ® dijo...

¿Conocen la anécdota de Beatriz Sarlo en Tandil, hablando sobre el cuadro "La muerte de Icaro?
Es imperdible.
Búsquenla en la web, yo mismo creo haberla difundido en algún momento.
A propósito de la educación con la que nos castigaron, recuerdo cuando en 5° grado, estuvieron a punto de suspenderme en la escuela, por haber contado en clase, que en unos libros de la Biblioteca Popular B.J.Ronco,decía algo diferente sobre Rosas a lo que nos había enseñado la Señorita Alma Luz Monforte de Salerno, hija de una historiadora y un militar, y esposa de un militar.
Conclusión: Debió ir mi padre a la escuela, donde le dijeron que conmigo allí no se podía dar clase, me pusieron conducta regular, me eliminaron de los candidatos a abanderado, y, a partir de aquel momento y hasta que egresé, cuando faltaba la maestra , me tenía que presentar en dirección, para que no fuera mal ejemplo de mis compañeros.

profquesada dijo...

Muy buen post Rucio coincido con el comentario respecto a lo brillante de la frase referida a la carne vieja, decrépita y poco deseable. Solo quiero decir que la frase de romero: "el Estado coloca, en el lugar de la historia enseñada e investigada en sus propias instituciones, a esta épica, modesta en sus fundamentos, pero adecuada para su discurso. Más aún, anuncia su intención de imponerla a los ciudadanos como la verdad”.
Y que él tiene la desfachatez de aplicarla a la actualidad y a la intención de fortalecer el revisionismo y sobre todo de sacarlo de la academia, de refrescarlo. Esa frase, se le puede y debe aplicar a lo que ellos hicieron. Construyeron la versión liberal de la Historia Oficial. Ellos hicieron durante décadas, con una, en realidad breve pero muy sonada interrupción, exactamente eso ADOCTRINAR con un claro direccionamiento político e ideológico, de rigurosidad histórica nada. Cuando escucho eso de "la verdad histórica" sea quien sea quien lo afirma me entra un disgusto. Como bien lo muestra Osvaldo Bayer, que no es académico de la historia ni forma parte, por lo menos formalmente, de la "corriente revisionista". Lo del Instituto los irrita, les da miedito pero es una transposición del miedo que les dio el 54% de Cristina, la hegemonía kirchnerista. Y vuelven a agitar el fantasma no importa que la realidad pase por otro lado que haya una Cristina más que dialogista y conciliadora, tanto que a veces yo también siento miedo, pero confío.

Casta Diva dijo...

Me llama la atención que los teóricos y críticos de la literatura que elogian tanto la "polifonía", la presencia de "multiplicidad de voces" en la narrativa, la "proliferación de puntos de vista" en un mismo texto narrativo, estén en contra de que el análisis del relato histórico pueda ser abordado desde diferentes posiciones. Raro, ¿no? ¿A dónde fue a parar Bachtín, Betty?