martes, 24 de abril de 2012

Y ahora, contame una de piratas.

Uia… resulta que lo de YPF había sido una confiscación… Pero mirá vos.

Cuando empecé a ver los titulitos, y la palabreja repetida en todos los corpus de las noticias, creí que no se trataba más que un esfuerzo de entrar en sintonía fina con Rajoy o con los diarios españoles. Pero no, habían ido más allá. Desde la propia columna editorial del día   21 de Abril, primorosamente intitulada “YPF una confiscación, no una expropiación”, The Nation bajó línea a sus subordinados y el concepto se acató y machacó fielmente.



Seguramente en vista de que “el fondo” de la cuestión logró una adhesión mucho más amplia que la que esperaban, y que la prensa cipaya, cuestionándola, se exponía peligrosamente a acrecentar su ya serio desprestigio (mirémoslo sino a Macri, que sacó pecho primero, y tuvo, en menos de 48 horas, que meter violín en bolsa e improvisar una nueva gira europea para salvaguardar sus aspiraciones presidenciales), en un hábil golpe de timón se abandonó la táctica de atacar la sustancia de la medida, y se concentró la artillería en “la forma”. Obviamente el intento apunta a dar algún argumento a algún diputado/a deseoso de que no se ponga en tela de juicio su pleistesía al poder, pero dispuesto a levantar la mano a favor del proyecto de expropiación más por instinto de autoconservación que por convicción.

“La forma”, señores, es ese fino ropaje que gustan vestir los progres blandos y los liberales solemnes, en ocasiones en las pretenden evitar jugarse el pellejo, en las que no se puede quedar bien con Dios y con el Diablo, porque, sea cual fuere la posición que adopten, alguien se los reclamará, o el establishment económico-mediático que garpa sus campañas para conseguir el voto o el pueblo, que es en definitiva el que vota.

La alusión a la forma es la que permite convertir un legítimo acto de soberanía política y económica, fundado en la ley, la constitución y el derecho internacional, en un arbitrario atropello, o un vandálico acto de piratería.

Dice The Nación, en la editorial aludida. “Para no ser una confiscación lisa y llana, algo más propio de un régimen totalitario que de una democracia, quien es expropiado tiene derecho a recibir una indemnización equivalente al valor económico del objeto expropiado. La Constitución Nacional es muy clara al respecto, en su artículo 17: "La propiedad es inviolable y ningún habitante de la Nación puede ser privado de ella sino en virtud de sentencia fundada en ley. La expropiación por causa de utilidad pública debe ser calificada por ley y previamente indemnizada". La decisión anunciada por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner el pasado lunes no sólo viola las formas, sino que es ilegal. Semejante medida no debería ni siquiera ser defendida por aquellos que están a favor de que YPF sea propiedad del Estado argentino.”

Y su línea argumentativa, no demasiado explícita en esta editorial, sino aclarada mejor por otras notas del diario o de diarios secuaces (como el colonense “El Entre Ríos”, que patéticamente clama por la pronta aparición de “indignados” vernáculos que se movilicen a defender los intereses de la multinacional), deriva hacia que resulta ilegal tomar posesión de la dirección de la empresa, sin antes haber sancionado la ley e indemnizar a Repsol. Un clamor destinado a sacar jugo a la idiotincrasia (idiosincrasia de los idiotas) propia de algún segmento de la política y de la opinión pública argentina, vacilante y pendular. (Por ej., Margarita Stolbizer y Gerardo Milman (GEN) le reclamaron al Gobierno "madurez" para "defender" la soberanía de los recursos y evitar "entrar en conflicto con el mundo" según este artículo del mismo diario).

Por supuesto que, como toda falacia enarbolada por esta calaña de lobistas que se autodenominan prensa independiente, no parte su argumentación de la pura falsedad, sino de la tergiversación de hechos verdaderos, a saber.

Hace exactamente una semana, Nuestra Presidenta anunció 2 cosas: la una, la remisión al Congreso del Proyecto de Ley declarando (entre otras cosas) de utilidad pública y sujeto a expropiación el 51% de las acciones pertenecientes Repsol, la controlante de YPF. La otra, la sanción de un Decreto de Necesidad y Urgencia, habilitando la intervención estatal en la dirección de la empresa nacional YPF S.A. De mezclar el trámite de una y los efectos inmediatos de la otra, de confundir como si fueran una a las dos empresas, surge la bazofia indigesta cocinada por The Nation, ocurrencia aplaudida y replicada por el cipayage mediático.

Lo cierto es que la empresa española (pero no mucho) REPSOL, por ahora, sigue siendo dueña de sus acciones y lo seguirá siendo (incluso de las ganancias que devenguen) hasta tanto la ley de expropiación se sancione, se promulgue, se publique, intervenga el juez nacional competente, determine su valor y éste sea abonado. En cambio, la empresa nacional YPF SA está intervenida desde el lunes merced de un DNU (ya ratificado por el Congreso, como exige la constitución, y por lo tanto con inapelable valor de LEY) cuyo objeto es preservar su actividad y satisfacer los requerimientos hidrocarburíferos y energéticos argentinos. Por supuesto que para el diario de los Mitre sería preferible la continuidad del Estado Bobo, ese que mientras se clavaba con alegría un helado de crema del cielo y americana en la frente, por delicadeza y respeto al libre mercado nomás, permitía que las empresas, incluso las de valor estratégico, sean vaciadas impunemente.


Meritorio esfuerzo muchachos…

a seguir participando con enjundia y con tezón.


PD.: Menos mal que en Holanda, que es un país serio, existen medios de comunicación serios, lean este interesante e instructivo reportaje.









7 comentarios:

Flecha dijo...

El tema YPF divide aguas, aquí quedan en evidencia quienes tiran del carro y quienes ponen los palos en la rueda, aun el opositor mas radicalizado debe cuidarse de no patinar con este tema , YPF es un sentimiento pero también pega en el bolsillo de la gente.

Ricardo dijo...

Muy loco: que un diario argentino hable de esto como un acto de piratería y pregunte si no existirán los indignados entre nosotros. Las cosas que me hace leer, don Rucio.

Vale la diferenciación entre el proyecto de Ley y el DNU. Si uno lee sólo medios opositores, es difícil que comprenda más o menos siquiera de qué se trata: escriben para exaltar los ánimos, no para informar.

Un abrazo.

Pibe Peronista dijo...

Bien ahí Rucio! No tienen límites estas ratas! Pero algo es seguro: nunca terminarán de salir indemnes del pijazo que se comieron en 2009. A seguirla mamando!

Abrazo

Luis Quijote dijo...

Ya atenuaron sus ínfulas. Los ex repsol y el canciller dicen que quieren dialogar para acordar la tasación de la compañía.
¡Pobre gente la de la prensa in_the_pendiente y sus acólitos! Jajaja.

Hasta acá todo bién pero...
Che, ¿me pasarías el celu de la "pirata" de la foto?
Cuestión personal.

Luis Quijote dijo...

¿Vieron lo de PAZ-RUDY?
¿Tendrán que poner plata además? Jaja.

iris dijo...

Pretenden contar cuentos de terror y les sale una farsa...

Luis Quijote dijo...

Ciertamente Diletante profesional. Los piratas de Jamaica y La Tortuga solían armar BRULOTES (Barco cargado de materias combustibles e inflamables, que se dirigía sobre los buques enemigos para incendiarlos) y que conoce quien haya leído las publicaciones de Emilio Salgari.
Siguen con el mismo comportamiento.