viernes, 25 de octubre de 2013

La excusa del violador.




“Las víctimas y los destrozos materiales, inmolados en aras de un irrenunciable anhelo de libertad, quedaron como un elocuente testimonio de los horrores en que desembocan los oscuros caminos de la tiranía… el pueblo, el pueblo sufrido y laborioso comprendió que había sido engañado, comprendió que mediante una maniobra incalificable aquella mañana del 16 de junio había sido convocado a una cita con la muerte”. Con tal indecencia el devenido oficialismo de la Revolución Libertadora achacaba las consecuencias del bombardeo a Plaza de Mayo al depuesto presidente electo democráticamente Juan Domingo Perón. 



El problema no residía en arrojar bombas con cobarde alevosía sobre las masas indefensas, la maldad residía en no ceder a la impune soberbia del poder real, en no aceptar un ultimátum destituyente, y en convocar a la defensa de la institucionalidad democrática y de los logros populares arrancados a la oligarquía. La mayoría de los Tribunales que juzgan a un violador, suelen escucharlo decir en su defensa que la víctima los provocó. La misma impudicia suele ser el argumento que esgrimen los que defienden la inmutabilidad del status quo.

Cuando Henrique Capriles supo que, nuevamente, había sido derrotado en las urnas, desató las hordas restauradoras de privilegios que se empeñaron en destruir locales partidarios, centros asistenciales, misiones, y se cargaron a varios de sus conciudadanos chavistas. Tuvimos la oportunidad de escuchar de la boca de Hermes Binner el mismo argumento estigmatizador y culpabilizador de las víctimas y a los principios y razones que ellas defienden. “Las muertes en Venezuela son consecuencias de estos populismos”, dijo, eludiendo toda referencia a los autores materiales e intelectuales de la barbarie. Así, del mismo modo en que a los dictadores setentistas gustaba señalar a los muertos, torturados y desaparecidos como los responsables de su propia desgracia y de la propia dictadura. Cinismo en estado puro revivido en debate televisivo por Elisa Carrió, “yo no digo que vos seas delincuente como tus padres” es, creo, la traducción más exacta de lo que le disparó a Juan Cabandié (ya nadie lo recuerda, pero pasó realmente, antes de que se muestren videos editados en cadena nacional privada, y se los repitiera eternamente, como criticando por elevación la equivocada e indulgente buonomía de Lilita).  

Pasaron otras cosas, en el interín, de las que pocos saben, tiroteos a locales del FPV, incendios a locales del FPV, apaleaduras varias a militantes del FPV, muerto en Munro y dos en Lobería (casualmente del FPV), helicópteros caídos y trenes con instintos suicidas, que seguramente, nada tienen que ver con lo que escribo. Nada de eso mereció grandes titulares, ni fue objeto de suspicacia alguna de los defensores de la república.

Quizás fue el exceso logró despertarlos. La desmesura de atentar contra un candidato (a la sazón, aliada del FPV) parece haber movido el amperímetro lo suficiente como para que se sientan exigidos de emitir opinión. Pero lo que el fiscal interviniente ha calificado como “homicidio doloso en grado de tentativa” en una “emboscada” a Milagro Sala que se tradujo en dos heridos (militantes de la Tupac Amaru, organización integrante de Unidos y Organizados del FPV), para el vocero del radicalismo Gerardo Morales, "Milagro Sala es responsable del clima de violencia...", igual que Perón del bombardeo del ’55, igual que el chavismo de los muertos e incendios en Venezuela. 

Por suerte Joaquin Morales Solá pone desde La Nación argumentos contundentes para que no caigamos en suponer que el otro Morales es, como se dice popularmente, un reverendo hijo de mil putas (sin ofender… no hay modo): Milagro Sala es una mujer violenta. Su organización, la Túpac Amaru, también lo es. ¿Querían realmente matarla a ella, como dijo su abogado (en realidad, también lo dijo el fiscal) … El senador radical deslizó otra información significativa: aseguró que varios candidatos de Sala, que competirán el próximo domingo, están vinculados con el microtráfico de drogas". Bueno… si es así… entonces no es tan grave, sobre todo si seguimos leyendo y nos encontramos con que estamos hablando de “una dirigente a la que le cuesta establecer el límite entre la disidencia pacífica y la violencia concisa”.

Es bueno recordar que, después del bombardeo de Plaza de Mayo en junio y de la destitución de Perón en septiembre del ’55, “se acabó la leche de la clemencia” como bien advirtiera el socialista Américo Ghioldi. Que ningún kirchnerista se haga el chancho rengo, o cometa el error de razonar tarde sobre su suerte como en el poema de Martin Niemöller que popularizara Bertolt Brecht, no es cierto que vengan por los corruptos, los violentos, por los ineficientes, por los ladrones, por los obsecuentes o porque no sé quien más.  Esos son los primeros aspirantes a la conversión. No vienen por los malos nuestros, como siempre, vienen por lo mejor de nosotros, que es lo que temen y odian. Vienen por los que nos hicieron militar, agitar banderas, marchar, escribir paredes, pintar, bloguear, facebukear, twitear, convencer convencidos de que dábamos vuelta una página de la historia.  Vienen por la política que construye y distribuye, que hace crecer y creer;  no por aquellos se colgaron en esta, en la anterior y que se colgarán de la próxima.

Que ningún convencido abrigue la esperanza de que será considerado (como en el discurso del bombardeo) en el lugar de aquellos soldados de “Semejante a la Noche” de Carpentier, pobres ignorantes que fueron llevados engañados tras una quimera. Los mecanismos del odio y de la estigmatización están engrasados y son implacables, nadie se va a tomar la difícil tarea de desmontarlos. 

Después de todo, para el violador y para quienes lo aplauden, siempre la víctima "algo habrá hecho" para merecer su suerte.









4 comentarios:

Daniela Godoy dijo...

Impecable, agregar;ia, menos aún tuvo lugar lo que acontece con barrio Zavaleta, donde muere un chiquito, Kevin, en medio de una balacera mientras las fuerzas de seguridad dejan hacer. Lxs villerxs "se lo merecen".
Dando un ejemplo a todxs, se organizan como "vecinxs sin gorra"para monitorear la actividad de quienes lxs tendrían que proteger, y preservar su barrio de lxs narcxs convenientemente instaladxs. Socios, sabemos,de uniformadxs, punterxs, abogados, jueces y fiscales. Total a quién le quita el sueño la inseguridad de esas personas? Importa la de los countries.
La situación de las familias afectadas por los incendios premeditados en zonas apetecidas por el macrismo y la corporación inmobiliaria, tampoco importan.
El bebé qom muerto en la incubadora por racismo y negligencia, tampoco.
Hay violencias ruiosas y hay otras silenciosas pero no por eso menos efectivas.

WOLF dijo...

IMPECABLE... GRACIAS.

Tilo, 72 años dijo...

¡Aplausos!

El turraje vernáculo de la UPO (Unión Para el Odio), hace rato que ha entrado en acción.
Tiempo atrás, la Presidenta adelantó que iban a suceder cosas muy extrañas. Y poco a poco, estos acontecimientos - más que extraños, violentos - ya sea el asesinato de un intendente bonaerense, la caída del helicóptero de un gobernador, como el atentado a una líder jujeña como otro nuevo "accidente" tan provocado como los dos anteriores en el nuevamente estatal FC Sarmiento, como la "escalada" del dólar de mierda, como la inflación "desbocada", como la cama cuidadosamente preparada y guardada desde hace meses para ser activada "cuando fuera necesario" en contra de un diputado, dejan a las claras DE DÓNDE vienen los chorros de veneno.

El domingo tenemos la suerte de volver a votar. Actuemos con dignidad y MEMORIA, sobre todo con MEMORIA.

Saluds

Samanta Iulicom dijo...

"No vienen por los malos nuestros, como siempre, vienen por lo mejor de nosotros, que es lo que temen y odian. Vienen por los que nos hicieron militar, agitar banderas, marchar, escribir paredes, pintar, bloguear, facebukear, twitear, convencer convencidos de que dábamos vuelta una página de la historia. Vienen por la política que construye y distribuye, que hace crecer y creer; no por aquellos se colgaron en esta, en la anterior y que se colgarán de la próxima.
Que ningún convencido abrigue la esperanza de que será considerado (como en el discurso del bombardeo) en el lugar de aquellos soldados de “Semejante a la Noche” de Carpentier, pobres ignorantes que fueron llevados engañados tras una quimera. Los mecanismos del odio y de la estigmatización están engrasados y son implacables, nadie se va a tomar la difícil tarea de desmontarlos."

Un poema, gracias!