miércoles, 19 de octubre de 2011

Tangos Proféticos (parte 1 de 3)

El tango es un fenómeno cultural tan rico que aún no ha sido abordado desde todas sus aristas posibles. Mucho se ha hablado de él como género identitario del Río de la Plata, o como sentimiento hecho música.

El tango se reconoce como la poesía del dolor por lo perdido, como canto a la melancolía, como expresión de los arrabales urbanos. Que el tango, desde la añoranza, mantiene vivos valores del pasado no es ningún secreto.

Pero poco se ha dicho aún de la clarividencia en el tango, de la capacidad de sus letristas de anticiparse a los acontecimientos y de describir (a veces con crudeza realista, otras mediante elipsis y metáforas), situaciones y pesares que se verificarían, inexorablemente, décadas ulteriores a su composición. 



Al parecer, las artes de Benjamín Solari Parravicini, durante la primera mitad del siglo XX, eran  más habituales de lo que hasta ahora se creía. Pero muchos de sus discípulos, seguramente por temor a la persecución, optaban por el método de Nostradamus, y ocultaban sus predicciones bajo la inocente forma de letras de tango a efectos de que logren ser transmitidas en la impunidad que les brindaban las noches de milongas suburbanas.

Enrique Santos Discépolo en la letra de “Cambalache” (1934) desliza una afirmación que debiera habernos alertado sobre las dotes premonitorias de los autores, más a aquella frase “en el dos mil también” nunca se le otorgó su real trascendencia como develadora de una, pareciera, habitual práctica futurológica. Ni hablar de aquella explícita  confesión que en "Volver" deslizara Alfredo Le Pera: “yo ADIVINO el parpadeo...” (1935).

Atento a los tiempos que corren, tomo como ejemplo el último tramo de campaña de los candidatos opositores, para demostrar que ya todo había sido pronosticado por los fértiles augures de la música ciudadana.

Horacio Sanguinetti, en 1944, nos advierte que Ricardo Alfonsín, tras un fallido intento de ampliar su base electoral, volvería a reclamar la atención del núcleo duro de afiliados radicales. Pero también predice que llegaría tarde porque ya los correligionarios habrían abandonado los comités. Incluso cuenta que sus ex aliados (los socialistas, representados por el rosal) también se habrían tomado el buque y que de nada le serviría su arrepentimiento tardío.

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Homero Expósito, en 1956, predice que Eduardo Duhalde sería abandonado por su patrocinante (ahora sabemos que se refiere al Grupo Clarín). Resultarán vanas sus reflexiones respecto al modo que vendió ilusiones y se rifó.  De nada servirán los reproches del candidato respecto a un pasado cercano en donde cobijó y luchó por los intereses de Magnetto. Resultan por demás elocuente la referencia a una época en que el otrora "Poder en la Oscuridad" quedará vívidamente expuesto, pero aún se discute el significado de la insistente referencia que en la letra se hace al "cartel".

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continuará...

8 comentarios:

Moscón dijo...

Muy bueno!!Me ahogué de risa.
¿Y Cuesta Abajo vendría a ser una premonición multifuncional?

Rucio dijo...

No sea impaciente Moscon... ya viene, ya viene.

Daniel dijo...

Buenísimo. Y de paso, me quedé escuchando mi tango favorito en la voz del varón del tango.

Pibe Peronista dijo...

jajam muy bueno Don Rucio! Y no se me olvide de "Garufa", el himno del Niño Mauricio, "pucha que sos divertido".

abrazo

El Propalador Censurado dijo...

Si lo hubieran escuchado antes los de Ramiro no se hubieran ilusionado tanto, saludos Rucio

Rucio dijo...

No Pibe, la de Mauricio es "Niño Bien" por aquello de pretencioso y engrupido", pero quedó fuera de programa porque se cree que es un rana y es un pobre gil.

Ricardo dijo...

Tantos que se quedarán con la ñata contra el vidrio para volver después a la casita de los viejos...

Pibe Peronista dijo...

Rucio, te mandé lo de Altamira por mensaje de facebook, revisá!

abrazo