sábado, 11 de febrero de 2012

MITOS OLÍMPICOS - HOY: MUJERES PROTAGONISTAS

Todos sabemos que el primer registro documentado sobre las Olimpíadas clásicas, data del año 776 A.C. Calificados historiadores, como el Prof. Daniel Sabsay, suelen afirmar que este hecho incontrovertido no implica necesariamente que las primeras Olimpíadas se hayan realizado ese año, significando la probabilidad cierta de la existencia de una prehistoria del Magno Evento.




Así como se documentan los juegos de Élide, miles de pequeñas historias, pretéritas y posteriores, han sabido escapar al interés de los cronistas, formando una verdadera maraña de mitos y leyendas, algunos de los cuales han trascendido los tiempos a través de la tradición oral, mientras otros han sido rescatados de la oscuridad del olvido por ilustres mitólogos, como el Lic. Daniel Sabsay. 

Esta especie de suplemento  de fin de semana se avocará, a partir de hoy, a divulgar aspectos y personajes desconocidos por las masas, quizás denigrados por irrelevantes, quizás simplemente eclipsados por grandes hazañas, pero relacionados a los λυμπιακο γώνες;  los Olympiakoi Agones de la antigüedad.

LAS MUJERES EN LAS OLIMPÍADAS

Bien es sabido que era una prohibición absoluta la que alcanzaba a la participación de las mujeres en los juegos dedicados a la Magnificencia de Zeus. Sin embargo, un prestigioso estudioso de los movimientos feministas, el antropólogo Daniel Sabsay, nos revela un par de casos en los cuales las mujeres han sido protagonistas. Son las historias de πλούσιων πατρικίωνταύρος y de μικρή πασχαλιά.

πλούσιων πατρικίωνταύρος:  castellanizado como Patricio Toro-rico, se hacía llamar una cortesana de mala reputación que, durante al menos 10 olimpíadas, logró eludir la prohibición que pesada sobre el género. Es cierto que su aspecto hombruno ayudó a su cometido, pero lo importante es la táctica empleada para que su asidua concurrencia no levantara sospechas. 




Consciente de la posibilidad de que algún participante albergara dudas sobre su identidad, y para evitar cualquier tipo de familiaridad que indujera a una charla en que pudiera dejar alguna pista, cada Olimpíada se integraba a una distinta delegación. Así llegó junto a la belicosa hinchada  espartana, se coló más tarde entre los republicanos atenienses, alegó ser descendiente de la esfinge para lograr infiltrar a los tebanos, hasta que desfalleció al encanto del producto de las uvas de los corintios. 

El escándalo estalló en esta última oportunidad. Mientras era presa de la seducción de Baco, ubicada en la tribuna de los acólitos a los atletas corintios, se la escuchó alentar fervorosamente a la cuadriga macedonia. Se abrió una investigación y logró darse a luz  la verdad. Incluso se descubrió que logró, en cierta oportunidad, participar del comité organizador, en aquella trágica edición en que se les descontó el 13% del salario a los obreros élides, la misma que debió ser suspendida cuando el cuestionado Presidente del Comité huyó montado en un ave fénix frente al descontento público originado por la impopular medida de recortar el número de competencias. También se afirma que en la penúltima oportunidad en que asistió, logró perpetrar su audacia ocultándose en el séquito de  μικρή πασχαλιά.

μικρή πασχαλιά. Afamada pitonisa, sacerdotisa conocida como Pequeña Lila o, simplemente, Lilita. Según nos relata el estudioso de los fenómenos paranormales Daniel Sabsay, su más grande récord consiste en jamás haber acertado un solo de los muchos pronósticos que lanzó en su carrera. 


Hay quienes atribuyen el hecho a haber sufrido en su juventud reiteradas y graves intoxicaciones por la masiva ingestión de queso de cabra, yogur griego, aceitunas, pasas diversas,  la carne de 4 piernas de carnero fermentados en trigo burgol, todo regado con abundante vino de Tanais y coronado con generosas porciones de ambrosía y  aguamiel. Sin contradecir el hecho, hay quienes sostienen que a ello debe atribuírsele la característica ciclópea de su aspecto físico, pero que nada tiene que ver con su incapacidad predictiva, a la que consideran una mera burla de los Dioses. 

Lo cierto es que sus reiterados desatinos enfurecieron a la colectividad de apostadores de los juegos, quienes impulsaron su ostracismo, logrando el 98,16% de adhesiones a su postura.  La condena fue durísima: hasta que culminasen las celebraciones Olímpicas debía exiliarse en Phasis (hoy Poti en Georgia), colonia griega más oriental a orillas del Euxenios Pontos (por lo que era llamada  άκρο αυτού του -Punta del Este-).  Antes  de partir proclamó: “volveré pronto, no hay juegos que duren mil años”. Desde su exilio se dedicó a organizar un movimiento  panhelenístico de resistencia cultural pacífica, que la historia recupera como el antecedente ideológico de mayor peso  del que se valiera San Ambrosio de Milán para convencer al emperador Teodosio I de prohibir los Juegos por paganos en el año 393 DC (1169 años después del primer registro histórico de su celebración). 




Otros augurios famosos: la derrota definitiva de los helenos en las guerras médicas; la recomendación personal sobre la lealtad de Efialtes de Tesalia a Leonidas; el fin del esplendor griego si Pericles accedía al poder en Atenas;  “¡Ese Alejandro ni cruza el Helesponto!”; "El mundo se reirá de nosotros si contratais a ese burdo picapiedras de Fidias". 





5 comentarios:

iris dijo...

¿Lilita Carrió y Pato Bullrich en las Olimpíadas?: sólo en concursos de comer y beber sería posible.
En fin...más allá de la broma lo cierto es que la razón por la cual las mujeres no podían ni ver ni participar de coladas, eludiendo la prohibición, era porque tanto los participantes como los espectadores asistían a las Olimpíadas desnudos. Con ropa hubieran podido disfrazarse.

Daniel dijo...

Espectacular! jaja.
Che, que brazos tiene la Bullrich; si lo habrá sopapeado a Fernando Iglesias.
La gorda se anotó en una de esas maratones donde tenés que batir el récord de panchos ingeridos y esas cosas.

Pibe Peronista dijo...

Excelente!!! Consagratorio mi viejo!

Daniel Aranda dijo...

celeeeeennnnnte!!!!

profquesada dijo...

Rucio, genial, excelente, me divertí a lo pavp, es de lo más desopilante que he leído, digno de Les Luthiers.

Muy adecuado para leer en la playa o al borde de la pileta. O para llevarlo al teatro, sin joda.