domingo, 5 de diciembre de 2010

No pudieron censarlo...

Hace un mes, exactamente, ocurrió algo inesperado. Me levanté a esperar el censista y me enteré que al Néstor no lo iban a contar.
Algunos dijeron que era porque se murió, y salieron a bocinear o se quedaron a destapar champán del caro (triste, muy triste hubiese sido que se descorcharan sidras de segunda marca, vencidas, que sobraron del año nuevo pasado).
Las imágenes de esos días parecían darle la razón al trascendido. Cristina, Florencia y Máximo al lado de un cajón en la Rosada, miles de argentinos llorando y vivando en la Plaza de Mayo, otros millones atragantados frente a los televisores. Y para el final, para los nostalgiosos, para los buscadores de designios divinos y para los descreídos también, una lluvia gris igual a la del 1º de julio del 74. Parece que Dios no es argentino, pero al menos sabe llorar a los grandes.


Pero una mal intención, a veces es tan fuerte, que devela terrores más que odios. La Legrand, amparada en los dime de “la gente” que recoge de los diretes de “la calle”; vomitó por entonces: “dicen que no estaba en el cajón”. La decrépita almorzadora procesista, hay que reconocerlo, tenía razón. Fue la primera en lanzar el alarido de alarma. Néstor no estaba en el cajón, había enraizado en los corazones y se había multiplicado en las esperanzas. Y, para colmo, las fotos de tanto joven cantando a pesar del dolor, de tanto trabajador agradeciendo a pesar de la tristeza y de tanto viejo, de tanto niño, de tanta mujer, de tanto pobre, de tantos… hizo comprender a los que descorcharon champán, que también había florecido en sus pesadillas.
Dicen que se fue, dicen que está acá, dicen que se ha muerto, dicen que volverá…
En definitiva, seré burro pero tengo claro que hace un mes pasó algo bastante más importante que no poder censar a Néstor. Lo siento en la tristeza de nosotros que lo queríamos, pero más lo veo en la desazón y el desconcierto de aquellos que lo odiaban. Mariano Grondona también lo ve, cuando compara a ”la Cámpora” con la Juventud Hittleriana destila mala leche, pero no puede ocultar que comprende que Néstor logró devolverle a la política  la dimensión épica y romántica a la vez, que la volvió a emparentar con las utopías, y entonces y por eso logró enamorar. Y tiembla porque teme que Néstor, como el Cid Campeador, le siga ganando batallas.
Y tiene razón. Así como el 28 de octubre (apenas dos días después de que no pudieran censar a Néstor) una tal Alicia Miller del diario Río Negro (miembro conspicuo de la S.I.P.) se preguntaba “¿Es débil Cristina?” y se contestaba que sí, porque le faltaba el marido y era de carácter bipolar, de escasa predisposición al diálogo y la negociación, y encima crispada, desasosegada y depresiva. En cambio ahora, la derecha vernácula y el pseudo-progresismo lloran y zapatean desde los diarios y los programas de televisión cuando ven las encuestas de imagen y de intención de voto de Cristina. Ya saben que Cristina no es débil. La ausencia de Néstor en el censo obligó a la sociedad argentina a hacer una retrospectiva. En un momento se puso blanco sobre negro los 7 años “K”, y entonces no tuvieron lugar ni el mentidero diario, ni las tapas anecdóticas, ni las especulaciones pueriles, ni los montajes fotográficos. Y parece que el balance dio saldo más que favorable.
Ellos quieren creer que Néstor se murió, y de ahí su desasociego. ¿Quien tiene la receta para pelear con un fantasma? ¿Cómo se deshace un mito?
Existe una sola manera: pretender que no existe. Que no existe un pensamiento vivo deducible de actos y obras. Que no existe una adhesión popular a ese pensamiento y a un modelo.
La explicación más burda, fue la de (otra vez) Mirta Legrand, “la gente dice que toda esa gente en la plaza estaba pagada”. Otra vez el choripán y el vino al rescate.
Rocinante en “El Entre Ríos” recoge un intento bastante más elaborado, aunque condimentándolo con exabruptos de cosecha propia para que sea más notable el ridículo. Bajo el título de “en búsqueda de la hegemonía perdida” recoge un libelo publicado por un tal Ricardo Gamba en el mismo diario “Rio Negro” que mencionaba antes.
Según el autor original “El aparato propagandístico del poder” (léase del Kirchnerismo) es el más sólido y eficaz que cualquier gobierno haya tenido después del peronismo del primer período. Tan es así que sostiene que “el público común empieza a repetir ingenuamente, por sentirlo en el ambiente, las mismas consignas considerándolas como evidentes simplemente porque las dice todo el mundo” sin que sienta que valga la pena reflexionar sobre ellas. Menos mal que la naturaleza nos ha dotado de iluminados como el Gamba este y Rocinante, si no los estúpidos como yo íbamos a seguir pensando que el modelo K estaba bueno.
Pero el mismo Gamba destruye mediante la reducción al absurdo su sagaz descubrimiento. Porque según él la formidable tarea se logra mediante “6,7,8”, y la ayuda de Victor Hugo Morales, Liliana Lopez Foresi, Duro de Domar y TVR, todos los cuales en conjunto deben representar el 1% de la oferta televisiva diaria. Aunque también existen diarios “financiados” y noticieros “amigos”, según el autor, la escuálida armada oficialista se las ingenia bastante bien para vérselas con óptimos resultados con los dueños del 90% del rating televisivo y del 85% de las ventas de los diarios de tirada nacional.
Resulta evidente que las herramientas comunicacionales del oficialismo están, respecto a sus adversarios monopólicos mediáticos, en una proporción similar al poderío futbolístico de Unidos frente al Barcelona, sin embargo Gamba y Rocinante intentan aclararnos que en el Barsa no jugará Eric Abidal.
Pero cabe una pregunta, porque como diría mi jefe “dime con quien andas y te diré quien eres”. A Uds. ¿no les resultó extraña la afirmación que el aparato propagandístico K es el más “sólido y eficaz que cualquier gobierno haya tenido después del peronismo del primer período”? Repasemos: según Gamba cuenta con “6, 7, 8”, TVR, Duro de Domar, Victor Hugo Morales, Liliana Lopez Foresi y algunos noticieros amigos dentro de un universo de no menos de 100 canales que cualquier cable nos puede brindar. Parece que a Gamba se le olvida, por ejemplo, que la Dictadura Militar manejaba TODOS los canales de alcance nacional, buena parte de las AM, disponía de un aceitado aparato de censura previa, persiguió y mató a los periodistas, intelectuales y artistas opositores, cerró las radios y los diarios opositores (no al Rio Negro ni a El Entre Ríos), y como si fuera poco, se asoció con Clarín, La Nación y La Razón (los 3 diarios de mayor tirada) en el malhabido negocio de Papel Prensa. Que notable olvido a la hora de comparar ¿NO?
Me estoy poniendo muy latoso y me fui por las ramas, yo sólo quería decirles que, aunque no lo hayan censado, Néstor no está muerto… dicen que se fue, dicen que está acá, dicen que se ha muerto, dicen que volverá… canta Jaime Ross. Yo no creo que vuelva, nada más que porque nunca se fue.


(Publicado el 27/11/10 en Inkorregibles - FM 102.3)