viernes, 10 de diciembre de 2010

¡27 años al hilo!

Lo Parió, nunca había pasado en la Argentina. Y digo nunca porque no cuento el período 1853-1916 porque eso ni era una democracia, ni pretendía parecérsele.


Si me parece estar viéndolo a Alfonsín ganando las elecciones a fuerza de recitar el Preámbulo y afirmar ¡con la democracia se come, con la democracia se cura, con la democracia se educa! Toda una definición: recuperación de las instituciones políticas para la satisfacción de las necesidades básicas del pueblo.

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Y arrancó para ese lado nomás. Grinspum cuestionando a las políticas del FMI. El Juicio a las Juntas Militares. El propio Alfonsín robando un púlpito en un tedeum para cuestionar al clero, gritándole fascistas y golpistas a domicilio a los energúmenos de la Sociedad Rural, diciendo a la multitud multicolor que bancaba a muerte, desde el balcón de la Rosada, “voy personalmente a Campo de Mayo a resolverlo”, acusando a Clarín de sembrar el desánimo en los argentinos… pura polenta el Gallego. Y cómo entusiasmaba la época a propios y extraños, a los radicales oficialistas, y a los que no lo éramos pero que también nos sentíamos parte activa de la recuperación democrática.

Pero esa espectativa se fue marchitando, se fue Grinspum y la única primavera que quedó que el Plan de Sourrille; al prometedor Juicio le siguieron las instrucciones a los fiscales, la obediencia debida y el punto final, quizás porque la gente se fue de la Plaza a festejar unas pascuas felices que duraron un par de décadas. ¡La casa está en orden otra vez! Festejaron los curas, los energúmenos de la Sociedad Rural, los funcionarios del FMI, mientras varios desempolvaban los falcones verdes para unirse a la caravana. Ah sí… hasta Magneto se animó a decirle “Ustedes ya son un escollo” cuando columnas de hambrientos salían del asedio de la hiperinflación saqueando supermercados. “No pudimos, no supimos o no nos dejaron hacerlo” fue la reflexión final.

Las instituciones democráticas volvían al buen resguardo de los dueños de la patria. La política volvía a ser un apéndice de la economía, un sacerdote del todopoeroso Dios Mercado. ¡Siganme no los voy a defraudar! fue la consigna mentirosa que ilusionó a millones con la revolución productiva y el salariazo. Pero hubo que establecer prioridades: primero a atender la tristeza de los niños ricos, a Videla y sus amigos les tocó el indulto, a Clarín, Canal 13 y las 2/3 partes de las licencias radiotelevisivas, a Macri el Correo… Mientras, espera turno el hambre de los niños pobres. Desde que Calígula nombró Cónsul a Insitatus, nunca ningún Cavallo tuvo tanto poder como en la Argentina de los ’90, tanto que un Peso valía un Dolar y a los científicos se los mandaba a lavar los platos.


“Nada de lo que deba ser del Estado, permanecerá en manos del Estado” decían los nuevos mandamientos. Y así fueron privatizadas las aerolíneas de los sueños, se impuso peaje a  los caminos hacia la utopía, aumentaron las tarifas de la comunicación, y los únicos ramales que no cerraron fueron aquellos por los que se corría en tren de joda o en tren de especulación, financiera o política, daba lo mismo. Miles de obreros se mudaron de los talleres y refinerías a las rutas, y los restantes argentinos, salían de la resaca de las Felices Pascuas viendo en TV cómo, de modo poco gentil, se los garroteaba para convencerlos de que “la cirugía mayor sin anestesia” los había extirpado de la sociedad de bienestar.
Eran épocas en que ser “progre” era fácil, bastaba con hablar de la mala leche de Vicco, de la venta de armas a Ecuador y Croacia, del retorno que recibió María Julia por la privatización de ENTEL, de la rosca IBM-Banco Nación, del Menemtrucho de Gostagnian o de la Ferrari de Menem. Bastaba “no robar por dos años” para salvar el país. Con tanta letra que daba la corrupción, para que hablar del poder de las corporaciones económicas, de la extranjerización de la especulación financiera, del exponencial aumento de la deuda externa, del empobrecimiento generalizado, del desmantelamiento del aparato productivo, de las relaciones carnales o del sistema neoliberal en sí que no es otra cosa que la puta madre que los parió a todos los otros. La “Segunda Década Infame” fue tan infame que duró 10 años y seis meses. 

Tan es así, que la exposición mediática de la corruptela derrotó al Menemismo, pero ni siquiera rozó al neoliberalismo. Radicales y Frepasistas mandaron la Carta Abierta a los Argentinos, y lograron sentarse en el sillón de Rivadavia, pero como se olvidaron guardarse una copia para acordarse por qué los votaron, siguieron abrazados al modelo triunfante al momento en que Fukuyama decretó el fin de la historia. El concepto de eficiencia en la administración fue sintetizado en la máxima “una BANELCO vale más que mil debates”, y Chacho salió espantado para que no lo alcance el baldazo de mierda… Un Dólar seguía valiendo un Peso, y un Peso, 1,70 federales o 1,30 patacones o 1,10 lecop.

“Dicen que soy aburrido… ¿aburrido yo?” ¡Tráiganlo a Cavallo y armen el corralito! Y después del voto a Clemente, por fin se vio el derrame tantas veces esperado. No me refiero al de la riqueza, me refiero al derrame de millones de argentinos en la calle, decididos por fin a abandonar la siesta pascual y gritar que más vale pueblo en la calle que presidente volando en helicóptero. ¡Qué lindo es dar buenas noticias!
No es que la historia diga que se construyó una hermandad definitiva entre el piquete y la cacerola, o que, efectivamente, su lucha haya sido una sola. Pero por entonces valía ilusionarse con la concreción de la nueva alianza de clases.


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En ese momento de profunda crisis económica y social, por primera vez en la historia de la Democracia argentina, sus propias instituciones fueron capaces de articular respuestas, a pesar del ensordecedor “que se vayan todos”, primó la cordura de reflexionar ¿para que venga quien? Tuvo razón Alfonsín “con la democracia se educa”.

El interregno parlamentario logró, default puntano mediante, apagar el incendio, pero no aportó demasiado a la ilusión. Se derogó la ley que podía condenar a los banqueros que produjeron el gran vaciamiento económico, la devaluación asimétrica dejó mas pobres a los pobres y les produjo pingües ganancias a las empresas deudoras en dólares (por ejemplo, al grupo Clarín) y a los exportadores agropecuarios (que cobraban en dólares y pagaban a sus empleados en bonos provinciales). ¡Si habré visto como cambiaban camionetas modelo ´70 por brutas 4x4 japonesas mientras nos cortaban el teléfono porque Telecom no aceptaba bonos! ¿Y para cuando el turno de los niños pobres? Todavía no era tiempo, así lo explicó un día Duhalde en el Puente Pueyrredon. 




Y ya estamos llegando al festejo de los 20 años. Y otra vez nos tocó elegir, sobre el Ring estaban, entre otros:
Lilita “Huracán” Carrió, por aquel entonces, la progre sobreviviente de la Alianza;
La “Gran Esperanza Blanca”, Ricardo Lopez Murphi, que si bien tenía pinta de comisario de los ’40 era un ferviente seguidor de las enseñanzas económicas de Chicago;
Por el bronce, decían, quería volver Carlos Menem. Yo creo que si volvía era para no dar explicaciones sobre la AMIA, la Embajada de Israel, el arsenal de Río Tercero y varios muertos más bien guardados en su ropero;
El depreciado candidato radical Leopoldo Moreau;
La inefable promesa incumplida del Gran Cuyo, “el” Adolfo Rodriguez Saa, quien ya había probado las mieles de La Rosada por unos días;
Un tipo parecido a Tristán que se largó con menos intención de voto que Bin Laden para las presidenciales norteamericanas.

Para la segunda vuelta quedó planteada la antinomia Menem – el tipo parecido a Tristan. No me animo a decir que en el inconsciente colectivo se haya instalado entonces la contradicción modelo neoliberal – modelo anti neoliberal, lo que sí es cierto que cualquier encuesta pronosticaba paliza, por lo menos 7 a 3. Algunos dicen que el Colorado De Narvaez no quiso poner más plata al cuete, Menem dijo que no estaban dadas las condiciones (y no, para él no estaban), pero también dijo  que se retiraba de la segunda vuelta para que Nestor Kirchner no pudiera gobernar por falta de base social que lo sustentara (Escribano en la Nación afirmó que los argentinos habíamos elegido presidente por un año).  Así asumió, con más desocupados que votantes, con más deuda interna y externa que presupuesto, en medio de una crisis inconmensurable que le dejaba cero margen de maniobra.



Por suerte la historia es dialéctica y no circular. No volvemos nunca al lugar donde empezamos. Si no fíjense, se puede hacer un paralelo interesante: Alfonsín asumió con una democracia condicionada por los militares, las corporaciones económicas y el FMI, una economía empobrecida, pero con grandes expectativas y apoyo de la sociedad. Nestor asumió con una democracia condicionada por las mismas corporaciones económicas y mediáticas, pero, fortalecidas durante el menemismo, con el FMI defaulteado, una economía realmente desbastada, una Corte Suprema ubicada en sus antípodas ideológicas, y con una sociedad que en su 77% no lo había apoyado, llena de demandas, movilizada y con escasa o nula confianza en el poder político, con índices de desocupación y pobreza inéditos desde 1945.
A pesar del fuerte apoyo popular, a menos de 3 años de gobierno, Alfonsín comenzó a ceder posiciones a los militares, al FMI y a las corporaciones económicas. Durante sus cuatro años de mandato, Nestor Kirchner impulsó y consolidó una política de Derechos Humanos que permitió reiniciar los juicios a todos los militares genocidas, e incluso cuestionar a los dueños del poder económico que fueron sus cómplices. Se liberó de la injerencia del FMI y, contra las ambiciones de las corporaciones económicas, impulsó fuertemente una recomposición salarial generalizada, que incluyó sueldos, jubilaciones y pensiones. Como contrapartida, también logró una notable recomposición del sector empresarial productivo, no sólo basado en las exportaciones, sino también del mercado interno. Si hasta me animo a decir que por fin empezó el turno de los niños pobres que tienen hambre.
A los 4 años Alfonsín sufrió una dura derrota electoral que debilitó su posición. A los 4 años, prometiendo la continuidad y la profundización del mismo modelo, Cristina gana las elecciones en primera vuelta obteniendo el doble del porcentaje electoral que había tenido Nestor, y va por más. A pesar de la ensañada  oposición del sector agroexportador por la distribución de sus ganancias extraordinarias, de la necia oposición de los sectores reconcentrados de la economía y de la corporación monopólica mediática, de haber sido derrotada en las elecciones legislativas por la derecha melancólica del libre mercado, de la confrontación con las iglesias medioevales y con las izquierdas que perdieron el rumbo, Cristina insiste en la idea de que hay que profundizar el modelo.



A pesar de todo eso, después de siete años de gestión de un modelo político económico, a pesar de las dudas cobardes de sus amigos, las traiciones de sus aliados, y del ensañamiento de sus enemigos, la ex Legisladora de la Nación esposa del tipo parecido a Tristán, se encamina a ser reelecta por un porcentaje y una diferencia aún mayor que las obtenidas antes.

Y hago este paralelo, que pretendo de cierta objetividad, no para transformar los 27 años de vida democrática en un panegírico de los K. Lo hago, simplemente, para darle la derecha (mano) a Alfonsín. Parece que era cierto nomás que con la democracia se puede comer, se puede curar, y se puede educar. Pero para que sea posible, no basta con votar cada dos años. Es necesario el compromiso de un pueblo que sepa lo que quiere y esté dispuesto a defenderlo. Y es necesario la lealtad, la vocación y la convicción de sus dirigentes.  La lealtad para no traicionar las expectativas de su pueblo, la vocación de servirlo y la convicción de seguir sus ideales contra viento y marea.




domingo, 5 de diciembre de 2010

Todos somos Wikileaks!!!

¡Qué fantástico esto del wikileaks!. Estos muchachos, tal como venían anunciando, se dieron el gustazo de su vida al empezar a subir a la web doscientos cincuenta y pico mil documentos y cables de las embajadas norteamericanas. No hacía muchos meses, wikileaks también había publicado archivos, videos y fotos del propio ejército yanqui, sobre su actuación en Irak y Afganistán, mapas interactivos de hechos bélicos y muertos incluídos.
A partir de empezar la publicación de los archivos se desataron todo tipo de especulaciones académicas, acusaciones terribles, discursos miserables, debates conciensudos, mesas redondas, cuadradas, y ratonas también.
Aún es poco lo que se ha publicado, y desde ayer, nada a lo que se pueda tener acceso directo en la página. Wikileaks ya fue cerrada, bajada, desaparecida o como quieran llamarlo. Aún no escuché a ningún adalid de la libertad de prensa haciendo tronar su airada queja por tamaño acto de censura, ni siquiera a aquellos que se valieron de la difusión parcial y desvirtuada de algún documento para seguir haciendo su juego.
Es así mis amigos, nunca nadie desmintió una sola línea de lo que apareció en wikileaks, ofenderse y enojarse sí, pero no desmintieron. Sin embargo habremos de conformarnos con lo poco que los diarios publicaron sobre la primer tirada de documentos. Parece que no importa la veracidad de la información, sino más bien a quien jode. Si el perjudicado es lo bastante poderoso aquello que lo perjudique será invisibilizado por más veraz que sea, esa parece ser la regla  de oro de la libertad de expresión actual.
Y este asunto me impulsa dos reflexiones. La primera me conduce a Rocinante y su amañada interpretación de Antonio Gramsci. La segunda me embarra las patas en el pantano de Clarín, Nación y Perfil.
La semana pasada ya rocé el “Temas Institucionales” firmado por Rocinante y publicado en El Entre Ríos del domingo 21 de noviembre. Si lo recuerdan, decía que el gobierno K estaba dando una batalla para “recuperar” la hegemonía mediática perdida. Un contrasentido desde el título mismo, ya que es sabido que el gobierno K jamás tuvo tal “supremacía mediática” y bien es sabido que nadie puede recuperar lo que nunca tuvo.
Para lograr explicar su posición hecha mano (mas bien manosea) a Antonio Gramsci y a Carlos Marx, y al concepto de hegemonía cultural. Para explicar el desatino tan brevemente como me sea posible, Marx enuncia la idea de que en toda sociedad existe una “infraestructura” compuesta por el modo de producción imperante, esto es la forma en que se relacionan en capital y el trabajo para producir bienes (esclavista, feudal, capitalista, etc.). En todas las formas mencionadas, predomina las relaciones de explotación y de dominación de una clase sobre otra (entre aquellos que se apropiaron de los medios de producción y aquellos que prestan su fuerza humana para permitirles producir). Como estas relaciones son conflictivas por definición, la clase dominante genera instituciones políticas y sociales que mantengan es status quo, o por medio de la fuerza (aparato represivo) o por la creación de pautas culturales, morales, religiosas, jurídicas, capaces de instalar en la sociedad la convicción de que las cosas no sólo están bien como están sino que no existe otra forma de organizar una sociedad. A todo este conjunto que incluye al propio Estado, Carlos Marx denomina “Superestructura”.
El aporte adjudicado a Antoni Gramsci, es la idea de los “aparatos ideológicos”. Como tal concibe todos los medios capaces de reproducir ideológicamente el status quo, garantizando su enraizamiento y perdurabilidad en la sociedad. Allí hace referencia a la Iglesia, la escuela, la “prensa burguesa” (hoy los medios masivos de comunicación). Gramsci desarrolla el concepto tratando de explicar las razones por las cuales el fascismo triunfa en Italia, desplazando al Partido Comunista.


Luego de esta boba “introducción Preescolar al Materialismo Histórico”, queda claro que lo que Marx y Gramsci hacen es describir un estado de situación existente y defendido por lo que nosotros llamamos “conservadores” por el sólo hecho de ser los beneficiarios de ese estado de cosas.
Desde esa perspectiva, el poder real de una sociedad reside en los dueños de los medios de producción. En un sistema democrático, el Estado resulta un poder de la superestructura, y por ende, quien accede al gobierno por la elección popular, puede o no ser miembro de la selecta clase detentadora del poder real y permanente. En cambio, aquellos aparatos ideológicos que se encuentran en otras manos distintas que la del Estado, siempre seguirán respondiendo al Poder Real, por ejemplo, la llamada prensa independiente, la Iglesia y la educación privada. Por ende, puede producirse, y es lógico que así sea,  la situación por la que hoy atravesamos, de confrontación dialéctica entre esos  “aparatos ideológicos privados”, y el Gobierno y los aparatos ideológicos democráticos (es decir, suceptibles de modificación de su alineamiento en razón de las resultas de la contienda democrática). Sobre todo si el Gobierno modificar las ecuaciones de distribución de la riqueza, afectando así a los intereses de la “clase dominante”.
En definitiva ni el Gobierno busca la supremacía mediática y la hegemonía perdida. Simplemente se ha logrado generar un debate respecto a qué sociedad queremos, y por primera vez en casi 60 años, un Gobierno no se pone del lado de quienes detentan el poder real. ¿Por eso tanto escándalo?
“Y sí” - me contesta mientras plumereaba el diván el sicólogo de cabecera de Sancho. -“lo que pasa en este país es que algunos sufren el síndrome del torturador desconcertado”. Durante 200 años se creyeron los dueños de la patria, cuando alguien se los cuestionaba, lo resolvían con golpes de estado y la picana, y los pobres reprimidos no se podían defender. Hoy resulta que hacen fuerza para torcerle el brazo a un gobierno democrático, no pueden voltearlo y, encima, sale a defenderse en los medios de comunicación. Esos tipos se ponen nerviosos porque están acostumbrados a pegar, no a que el otro se defienda.
Y debe ser así nomás. Hace unos días entré a la página de la S.I.P., y miré lo que los dueños de los medios de comunicación argentinos decían de este gobierno. Se quejaban amargamente de que los criticaban y, encima ¡porque tenían twiter!!! Indudablemente están convencidos que la libertad de expresión no es un derecho de todos, sino un privilegio de ellos.
Si no quedó claro lo de los aparatos ideológicos, piensen en Bartolomé Mitre. Llegó al Gobierno “manu militari”, impuso sus ideas librecambistas y oligárquicas exterminando a sus opositores en el interior y guerreando con el Paraguay, pero como sabía que no iba a poder estar eternamente en el Gobierno (de hecho la única vez que volvió a estar cerca fue cuando traicionó los ideales de la revolución de 1890 y se reacomodó con Roca), escribió la historia argentina a su gusto y parecer y fundó el diario “La Nación” para perpetuar su doctrina. Pasaron 120 años y ahí está.
Y llego a la embardunada de patas. Clarín, la Nación y Perfil lo único que encontraron de interesantes en el capítulo argentino de Wikileaks es la “preocupación” de Tio Sam por la salud mental de la Cistina, y le dieron manija hasta el hartazgo. Si nos interiorizamos un poquito veremos que los tres, y en especial Perfil, se ocuparon no hace mucho en volcar ríos de tinta en afirmar que la Cristina y Nestor estaban chapita-chapita. 


Así lo afirmaban los diagnósticos de unos psicólogos todos hermanos de prestigiosos Constitucionalistas y primos de reconocidos consultores económicos especialistas en inflación esperada. Una posibilidad es que la Embajada de Estados Unidos funcione como usina de rumores donde abrevan los periodistas “cautivos” (así los llama otro cable publicado) para realizar operatorias de prensa. La otra es como que yo le diga al Pelado Juancito que Raulito está gagá, que el pelado Juancito se lo cuente al gringo Atilio, que el Gringo Atilio me pase el chusmerío  y que yo publique en “La Columna de Rucio”: “Se confirmaría la versión – Habría dicho el Pelado Juancito que Raulito está Gagá”.
Cualquiera de las dos…. Una canallada.

No pudieron censarlo...

Hace un mes, exactamente, ocurrió algo inesperado. Me levanté a esperar el censista y me enteré que al Néstor no lo iban a contar.
Algunos dijeron que era porque se murió, y salieron a bocinear o se quedaron a destapar champán del caro (triste, muy triste hubiese sido que se descorcharan sidras de segunda marca, vencidas, que sobraron del año nuevo pasado).
Las imágenes de esos días parecían darle la razón al trascendido. Cristina, Florencia y Máximo al lado de un cajón en la Rosada, miles de argentinos llorando y vivando en la Plaza de Mayo, otros millones atragantados frente a los televisores. Y para el final, para los nostalgiosos, para los buscadores de designios divinos y para los descreídos también, una lluvia gris igual a la del 1º de julio del 74. Parece que Dios no es argentino, pero al menos sabe llorar a los grandes.


Pero una mal intención, a veces es tan fuerte, que devela terrores más que odios. La Legrand, amparada en los dime de “la gente” que recoge de los diretes de “la calle”; vomitó por entonces: “dicen que no estaba en el cajón”. La decrépita almorzadora procesista, hay que reconocerlo, tenía razón. Fue la primera en lanzar el alarido de alarma. Néstor no estaba en el cajón, había enraizado en los corazones y se había multiplicado en las esperanzas. Y, para colmo, las fotos de tanto joven cantando a pesar del dolor, de tanto trabajador agradeciendo a pesar de la tristeza y de tanto viejo, de tanto niño, de tanta mujer, de tanto pobre, de tantos… hizo comprender a los que descorcharon champán, que también había florecido en sus pesadillas.
Dicen que se fue, dicen que está acá, dicen que se ha muerto, dicen que volverá…
En definitiva, seré burro pero tengo claro que hace un mes pasó algo bastante más importante que no poder censar a Néstor. Lo siento en la tristeza de nosotros que lo queríamos, pero más lo veo en la desazón y el desconcierto de aquellos que lo odiaban. Mariano Grondona también lo ve, cuando compara a ”la Cámpora” con la Juventud Hittleriana destila mala leche, pero no puede ocultar que comprende que Néstor logró devolverle a la política  la dimensión épica y romántica a la vez, que la volvió a emparentar con las utopías, y entonces y por eso logró enamorar. Y tiembla porque teme que Néstor, como el Cid Campeador, le siga ganando batallas.
Y tiene razón. Así como el 28 de octubre (apenas dos días después de que no pudieran censar a Néstor) una tal Alicia Miller del diario Río Negro (miembro conspicuo de la S.I.P.) se preguntaba “¿Es débil Cristina?” y se contestaba que sí, porque le faltaba el marido y era de carácter bipolar, de escasa predisposición al diálogo y la negociación, y encima crispada, desasosegada y depresiva. En cambio ahora, la derecha vernácula y el pseudo-progresismo lloran y zapatean desde los diarios y los programas de televisión cuando ven las encuestas de imagen y de intención de voto de Cristina. Ya saben que Cristina no es débil. La ausencia de Néstor en el censo obligó a la sociedad argentina a hacer una retrospectiva. En un momento se puso blanco sobre negro los 7 años “K”, y entonces no tuvieron lugar ni el mentidero diario, ni las tapas anecdóticas, ni las especulaciones pueriles, ni los montajes fotográficos. Y parece que el balance dio saldo más que favorable.
Ellos quieren creer que Néstor se murió, y de ahí su desasociego. ¿Quien tiene la receta para pelear con un fantasma? ¿Cómo se deshace un mito?
Existe una sola manera: pretender que no existe. Que no existe un pensamiento vivo deducible de actos y obras. Que no existe una adhesión popular a ese pensamiento y a un modelo.
La explicación más burda, fue la de (otra vez) Mirta Legrand, “la gente dice que toda esa gente en la plaza estaba pagada”. Otra vez el choripán y el vino al rescate.
Rocinante en “El Entre Ríos” recoge un intento bastante más elaborado, aunque condimentándolo con exabruptos de cosecha propia para que sea más notable el ridículo. Bajo el título de “en búsqueda de la hegemonía perdida” recoge un libelo publicado por un tal Ricardo Gamba en el mismo diario “Rio Negro” que mencionaba antes.
Según el autor original “El aparato propagandístico del poder” (léase del Kirchnerismo) es el más sólido y eficaz que cualquier gobierno haya tenido después del peronismo del primer período. Tan es así que sostiene que “el público común empieza a repetir ingenuamente, por sentirlo en el ambiente, las mismas consignas considerándolas como evidentes simplemente porque las dice todo el mundo” sin que sienta que valga la pena reflexionar sobre ellas. Menos mal que la naturaleza nos ha dotado de iluminados como el Gamba este y Rocinante, si no los estúpidos como yo íbamos a seguir pensando que el modelo K estaba bueno.
Pero el mismo Gamba destruye mediante la reducción al absurdo su sagaz descubrimiento. Porque según él la formidable tarea se logra mediante “6,7,8”, y la ayuda de Victor Hugo Morales, Liliana Lopez Foresi, Duro de Domar y TVR, todos los cuales en conjunto deben representar el 1% de la oferta televisiva diaria. Aunque también existen diarios “financiados” y noticieros “amigos”, según el autor, la escuálida armada oficialista se las ingenia bastante bien para vérselas con óptimos resultados con los dueños del 90% del rating televisivo y del 85% de las ventas de los diarios de tirada nacional.
Resulta evidente que las herramientas comunicacionales del oficialismo están, respecto a sus adversarios monopólicos mediáticos, en una proporción similar al poderío futbolístico de Unidos frente al Barcelona, sin embargo Gamba y Rocinante intentan aclararnos que en el Barsa no jugará Eric Abidal.
Pero cabe una pregunta, porque como diría mi jefe “dime con quien andas y te diré quien eres”. A Uds. ¿no les resultó extraña la afirmación que el aparato propagandístico K es el más “sólido y eficaz que cualquier gobierno haya tenido después del peronismo del primer período”? Repasemos: según Gamba cuenta con “6, 7, 8”, TVR, Duro de Domar, Victor Hugo Morales, Liliana Lopez Foresi y algunos noticieros amigos dentro de un universo de no menos de 100 canales que cualquier cable nos puede brindar. Parece que a Gamba se le olvida, por ejemplo, que la Dictadura Militar manejaba TODOS los canales de alcance nacional, buena parte de las AM, disponía de un aceitado aparato de censura previa, persiguió y mató a los periodistas, intelectuales y artistas opositores, cerró las radios y los diarios opositores (no al Rio Negro ni a El Entre Ríos), y como si fuera poco, se asoció con Clarín, La Nación y La Razón (los 3 diarios de mayor tirada) en el malhabido negocio de Papel Prensa. Que notable olvido a la hora de comparar ¿NO?
Me estoy poniendo muy latoso y me fui por las ramas, yo sólo quería decirles que, aunque no lo hayan censado, Néstor no está muerto… dicen que se fue, dicen que está acá, dicen que se ha muerto, dicen que volverá… canta Jaime Ross. Yo no creo que vuelva, nada más que porque nunca se fue.


(Publicado el 27/11/10 en Inkorregibles - FM 102.3)

SE ARMO LA GORDA!!!

Hay que reconocer la capacidad de los otros, lástima que la eligieron de Diputada Nacional y no de primera voz del elenco estable del Wiener Staatsoper del coliseo Hofburgtheater. Me refiero a la Carrió en la discusión del Presupuesto Nacional.
Apareció cual Valquiria, su dorado rostro, sus cabellos rubios con bufanda al tono, su imponente porte de mamushca XXL enfundado en finas sedas negras. Impactante ante las cámaras de TN show.

Lilita delató un nuevo Pacto de Olivos porque los radicales dieron Quorum. “De que se queja?” Me dijo un radical ofuscado: “- A la Gordita no le fue tan mal con el Pacto de Olivos. Gracias a eso y colgada del saco de Alfonsín fue Constituyente en el 94”.
Lilita difamó hablando de una nueva BANELCO. “Pero que dice?” Salto un frepasista: “si por entonces ella era la voz cantante de DelaRua en Diputados y lo cuereaba a Chacho Alvarez porque los denunció”.
Lilita dilató, y amagó a irse con su banda, seguida por los peronistas federales. “Ves?” Me codeó el “solipsista” (único seguidor de Felipe Solá) – “Después nos quejamos cuando nos dicen que es la jefa de la oposición…”
Y el coro!!! Que grande el coro de niñas ingenuas del orfanato de Santa Euclides!!! Que sincronización con los flashes de TN desde el Congreso!!! Casualmente, cada vez que anunciaban “Y volvemos al Congreso” una voz de niña compungida denunciaba haber sido llamada por algún alguien que quería pedirle algo deshonesto que ella se negó a escuchar… Pero estas señoras ¿son diputadas discutiendo el presupuesto de la Nación Argentina o se creen que son la cuarta vocal suplente de una comisión vecinal que organiza una feria de platos en beneficio de la puesta de un farol en la esquina?
En definitiva, después de dos meses de silencio, Lilita volvió a cumplir su amenaza. Se acuerdan de aquel programa con Longobardi? “Las cosas se hacen por ley o por presión” había dicho “si no atienden a la agenda de la oposición, los dejamos sin presupuesto”. Eso en mi barrio se llama chantaje.
Lo cierto que pudimos presenciar un obra teatral montada en el Congreso Nacional, cuya inefable protagonista, avalada con los votos de tan sólo 344.000 porteños (19 %, tercera cómoda) pretende imponerle a quien fuera elegida para gobernar la argentina toda por cuatro años (con una aceptación actual de más del 60 % de los ciudadanos) un presupuesto elaborado por su camarada, el ex niño de oro del menemismo y ex Presidente del Banco Central puesto por Duhalde y JP Morgan, Alfonso Prat Gay. Como diría mi patrón “no importa donde naces sino con quien pastes”.

Es así… Nunca faltan actores principales y otros de reparto. Pero lo que pocas veces se reconoce es a los libretistas, directores, escenógrafos y maquilladores. Y mucho menos a los claques, es decir esos que cobran unos pesos por aplaudir y vivar para magnificar la escena.
Los argentinos apenas empezamos a percibirlos. Nos venimos dando cuenta que detrás de escena, existen tipos que “diseñan” candidatos y discursos a la medida de lo que queremos escuchar, y una vez que “compramos el producto”, desde la sombra de los telones, existen otros que le soplan a los políticos la letra de sus conveniencias.
Entonces vamos aprendiendo, por ejemplo que Duran Barba no es un personaje de una propaganda de Gillete, y que existe otro Magneto distinto al villano de los X-men, pero tan ruin y de poderosa atracción como ese. Hasta parece que tenemos que afirmar que la única “prensa independiente” que queda en pié es el órgano de difusión del Rey de Copas de Avellaneda.


¿Pero tanto nos cuesta entender que es así? Y sí, parece que somos tan malos lectores y analistas de noticias que seguimos creyendo que cualquier cosa que dice el diario es cierto y que lo que no dice no existe. No nos fijamos nunca en el contenido político de las editoriales, menos leemos entre líneas o buscamos la intencionalidad en la supuesta objetividad. Y para peor ni siquiera cotejamos que lo que dijeron ayer es lo contrario a lo que sostienen hoy. Pero lo más grave, no damos bola ni siquiera cuando confiesan sus verdaderas intenciones ¿o acaso por qué se creen que Mitre impuso el lema de su diario "La Nación será una tribuna de doctrina" que se mantiene desde 1870?

Y como me gusta decir… en todos lados se cuecen habas… aunque localmente a algún periodista gráfico le corresponda más el valor de “claque” que el de libretista o director. Como les explico?... pongamos por hipótesis que los colonenses consumen un diario desde, digamos, 1883, de confeso y conspicuo espíritu conservador, el cual en su momento no ocultó su sintonía con la dictadura militar, y en el que hasta hace poco pululaban en sus páginas notas de un apologista de los criminales.
Supongamos que la virtual desaparición del Partido Demócrata de Entre Ríos, remozado en los ‘90 con su alianza al Partido del Ingeniero Alsogaray, lo hizo tender redes en busca de nuevos referentes ideológicos. En un primer momento (por 2003) primó la coherencia y cantó loas y sonetos a Ricardo Lopez Murphy. Pero después parece que primó el pragmatismo (objeto usualmente de cuero, apto para el bolsillo del caballero y la cartera de la dama). Y, siempre en vía de supuestos, que la tribuna de doctrina local degeneró en claque.
Pero, mejor será para la semana que viene cuando les cuente como Entre Ríos de aparentes noticias se esconde la propaganda y se cuelan los mensajes, las amistades de copas y las preferencias.
Como diría mi patrón  “dime con quien andas y te diré quien eres”.

(Publicado 13/11/10 en "Inkorregibles" - FM 102.3)

1º de MAYO

¿Cuántos, quienes, donde?
Este 1º de Mayo adquirió ribetes particulares en Entre Ríos. El habitual y apacible panorama de miles de asados, locros y busecas con que se conmemora el día del trabajador a lo largo y a lo ancho de la provincia, fue trastocado con dos convocatorias que marcan la cancha. Uribarri-Kirchner-Moyano en Paraná; Busti -sin Los Palmeras- en Victoria. A muchos peronistas entrerrianos, con un biotipo más adaptado para hacer la plancha, este pase de revista les causó escozor.
Más que un dilema político, las aguas se abren y muchos dudan en que orilla deben estar cuando se vuelvan a cerrar. Lamentablemente para la política entrerriana, a muchos dirigentes les pesa menos la definición ideológica que la necesidad de estar trepados al carro del vencedor, y lamentablemente para ellos, en esta ocasión las aguas están demasiado revueltas como para adivinar el veredicto final del pueblo.
Frente a “la gilada”, casi nadie (ni medios periodísticos, ni políticos oficialistas, ni tampoco opositores) parece querer reconocer que esta vez no se discuten solo personalismos sino también proyectos, perspectivas de provincias, perfiles de municipios, concepciones del propio país. En la interna del movimiento político más importante, ya no significa lo mismo –ni es gratis- florearse con De Narvaez que coquetear con Kirchner, tirarle besos a Reutemman que sentarse con Duhalde. Desde el 2003 para acá, guste o no, Argentina se metió en un debate como desde mediados del siglo pasado no lo hace. Es que desde la sima de su conducción política ya no se conforman con administrar el modelo que se coló durante la dictadura militar, ahora quieren revisarlo, cambiarlo, generando las adhesiones y los odios que siempre genera todo emprendimiento transformador.
“Busti y Uribarri nunca se van a pelear” se propaló desde las usinas de rumores políticos durante dos años, inspirados sus autores en la necesidad de mantener el “status quo” que tan bien  convenía a sus intereses. Nadie dio demasiada importancia a la repetida consigna del Gobernador: “quiero ser una bisagra en la política entrerriana”… Lo cierto es que el 1º de mayo puso a muchos dirigentes, intendentes y legisladores, en la disyuntiva que querían evitar a toda costa ¿a cuál acto voy? Una duda más inspirada en sus conveniencias que en los “sagrados destinos de la Patria”.
Por supuesto que la dirigencia y militancia local no podía estar ajena a semejantes  eventos.

Aquí Colón!!!!
En Paraná se realizó una reunión del Concejo Nacional Justicialista, y, ya que estábamos todos, se aprovechó la ocasión para realizar un acto que reunió alrededor de 60.000 personas (la policía estimó 80.000).
Hasta donde sé, hacia Paraná partieron dos colectivos, una combi y dos autos particulares. Un colectivo capitaneado por el Senador Arletaz, llevando a cuestas la necesidad de ratificación de su precandidatura a intendente de Colón por “Nueva Dirigencia”, alineada a Uribarri. El otro colectivo y la combi tenían entre sus ocupantes a uno de sus posibles contrincantes, Eduardo Del Real,  acompañado por las Concejalas Paulete y Sallago, y al aspirante a ocupar el sillón de San José, Lalo Bravo. Con Estandartes que los identificaban como “Encuentro Colonense” y “Nuevo Encuentro Peronista de San José” representan agrupaciones que se definieron abiertamente por la defensa del “Proyecto Nacional y Popular”, pero que observan con ojo crítico al Gobernador Uribarri.
En los dos autos particulares viajaron el Intendente Marsó y algunos de sus funcionarios, provistos de un gran pasacalle que logró ubicarse cerca del palco, sostenido por dos postes de luz.

Y en este Rincón!!!
Busti también arrimó lo suyo a Victoria. Decidido (con el financiamiento de un grupo multimedios monopólico nacional conocido por un instrumento  de viento metálico) a enfrentar lo que llamó “El Desembarco en Normandía” (comparación poco feliz para su propia imagen, porque en Normandía desembarcaron “los buenos” para derrotar al nazismo), se animó y reunió a 2500 simpatizantes de su causa “Peronismo Federal”.
Su principal espada en el Departamento, y sin duda una de las más importantes a nivel provincial, el Diputado Eduardo Jourdán, cantó presente con su tropa. También lo hizo Mariano Rebord (que lamentó que los Palmeras entonaran “Que vuelva Carlos” en otro lugar). Junto a ellos  (pero no revueltos) también movilizó su colectivo, el otro Diputado Provincial de Colón, Rubén Adami.
Si bien el comunicado Bustista no da cuenta de las presencias que mencionamos, entendemos que a ellos se refiere cuando, luego de enumerar a los Diputados nacionales acólitos, y a los legisladores provinciales Jorge Kerz, Daniel Bescos, Jorge Bolzán y Darío Argaín, dice “entre otros”.

Un huevo en cada nido?
En el Concejo Deliberante de Colón aún resuenan las palabras del Intendente Marsó en ocasión de inaugurar las Sesiones Ordinarias de este año, un elogioso agradecimiento al acompañamiento brindado por Ruben Adami, con quien, manifestó, “nunca me voy a pelear”.
La presencia de ambos en actos distintos se contradice con tan efusiva declaración de lealtad… o no? Como dijéramos al principio, las necesidades acuciantes de uno y otro se ponen por encima de los intereses del resto.
La ineficiencia administrativa de Marsó hace que todo nuevo ingreso municipal resulte insuficiente para satisfacer los servicios y obras que el pueblo de Colón le reclama desde hace ya seis años y medio. Eso lo vuelve cada vez más dependiente de la buena voluntad del Gobierno Nacional; y del Provincial, que no sólo tiene que inyectar dinero, sino también cubrirlo cuando en la nuca le sopla el viento helado de las causas IDEA y TERMAS (a las que se podrían sumar una más relacionada a un desaparecido grupo electrógeno y otra por la duplicación de entradas, ambas a la última edición de la fiesta de la Artesanía). Todo lo que repercute en sus encuestas de imagen: la más negativa entre los intendentes entrerrianos.
En cambio Adami sufre por otras cuestiones que le hacen imprescindible el mantenimiento de sus fueros parlamentarios en el 2011. A través de la revista Análisis, tomó conocimiento la opinión pública provincial de una avanzada causa judicial sobre enriquecimiento ilícito (de casi nula repercusión en los medios locales). Para colmo, desde su círculo íntimo aseguran que la publicación se trató de una operatoria de quien es su inmediato competidor para ser reelecto legislador provincial, esta vez por el bustismo.
La necesidad de cada uno tiene la misma cara de hereje que justifica la actitud de jugar permanentemente a dos puntas, pero para su desencanto, el maestro de esa táctica esta vez no los acompaña: Jorge Busti pateó el tablero…

Se me hace agüita la boca…
Párrafo aparte merece la ¿cobertura periodística? de tercera o cuarta mano que brindó el Entre Ríos sobre el acto Kirchnerista.
Aludiendo en su tapa a los “camioneros semidesnudos” (textual) de Moyano, nos introduce en un relato donde se repasan prolijamente todos los clichés anti-kirchneristas a los que nos tiene acostumbrados la oposición mediática como forma de escapar o ocultar el debate de ideas. Militantes pagos, violencia, uso de “la caja”, ataque a los medios de prensa (cuando en realidad se denunció un lobby empresario sobre la Suprema Corte de Justicia), gastos faraónicos, pueblan un libelo que ocupa el lugar de una nota periodística haciendo alarde de una descarada falta de objetividad.
Para colmo, para corroborar también su absoluto desentendimiento con la ética, gasta algún párrafo en comparar ese acto con la visita Papal de 1987. Allí vierte conceptos que ya habían sido escritos en la nota conmemorativa del evento en la edición del 9 de abril pasado, que no es otra cosa que una burda copia textual (aunque recortada) de un artículo publicado en El Diario de Paraná . De citar la fuente, ni hablemos… copie y pegue!.
Para colmo el ninguneo numérico lleva al autor al colmo de comparar los supuestos 20 mil participantes (quizás 20.000 refiera a los “camioneros semidesnudos”, no contabilizando por algún motivo al resto de la concurrencia vestida) de este acto con los “cientos de miles” que participaron del arribo del Pontífice. Que raro, el artículo de El Diario de Paraná al que se plagió, habló entonces  de “más de 60.000 almas”. Es decir, un público muy similar en ambos acontecimientos.

En síntesis.
El 1º de mayo de 2010 se salió del molde. Hasta el año pasado la fecha nos obligaba a conmemorar a los obreros mártires de Chicago, este año nos hace reflexionar sobre la potencia política y cultural de un movimiento sindical organizado argentino y actual. Podemos, como hace Pierotti en el Entre Ríos, escandalizarnos frente a “camioneros semidesnudos” y resaltar alguna aislada actitud violenta para estigmatizarlos. Pero me surge como más correcta la necesidad de apreciar que un sector social, con la capacidad de mostrar que son decenas de miles, beneficiado por un modelo político-económico, lo reivindica y defiende, activamente y en la calle. No es Moyano la cuestión, son los miles de obreros que lo acompañan.  
La otra cuestión es reflexionar que estos tiempos nos obligan a tomar partido, sea por convicción, necesidad o mero oportunismo, para reivindicar derechos (los muchos) o para conservar privilegios (los pocos). Buena parte de la dirigencia política, aunque obligada, ya lo ha hecho, los medios de prensa también.

(publicado el 07/05/10 en colondiaxdia)