miércoles, 14 de septiembre de 2011

Mentime que me gusta... (3 de 4)

(antes sugiero, si no lo hicieron, leer la 1era.  y la 2da. parte)


Y ahora vamos a encarar el análisis de la manipulación de un índice de trascendental importancia para el bolsillo del caballero y la cartera de la dama. O al menos eso pareciera. Un juego de manipulación y dobles raseros.


Si yo escribo que renombrados economistas piden la intervención del INDEC por su escandalosa gestión, y que los diarios comentan que no son confiables los índices que publica porque el IPC está manipulado para no reflejar las variaciones inflacionarias verdaderas, y que el escándalo tomó un vuelo tal que es objeto de estudio en la Fiscalía de investigaciones administrativas y en la Justicia Penal, Uds. seguramente asociarán mis dichos con las renombradas tropelías que Guillermo Moreno lleva a cabo desde su desembarco en el organismo estatal, el que hasta ese momento gozaba de un prestigio internacional indubitable. 

Se equivocan palmariamente, estoy haciendo referencia a las noticias que circulaban a fines del ’87 y principios del ’88. El “destacado economista” era Juan Alemann que aquello exigía desde las cartas de lectores en La Nación, y los otros diarios referidos son Clarín, el Página 12 de Lanata y Ambito Financiero. 

Pero, si todo indica que el proceso de crisis del INDEC habría comenzado en 1977 con la desaparición forzada de Carlos Noriega (por entonces Director del Instituto) y con las manipulaciones que de los índices hacía Martinez de Hoz. ¿Por qué recién 10 años más tarde la prensa sacude con virulencia el avispero? 

Pocos meses antes el alfonsinismo sufría un duro golpe electoral que lo convirtió en minoría en ambas cámaras. Desde 1985 la venía campeando con el “Plan Austral”, plan de estabilización acordado con el FMI, con desagio, tarifas congeladas, inflación y depreciación monetaria controlada y fuerte control de precios. La derrota debilitó a Alfonsín y, junto a su ocaso político, se preanunciaba la necesidad de salida del plan de estabilización. Ya en el ‘87 la presión alcista arrastró la inflación al 3% mensual, el modelo tambaleaba y era el momento propicio para que las corporaciones económicas empezaran a cerrar el cerco de condicionamientos al primer gobierno democrático, hasta entonces, bastante refractario a prestar oídos sea a la Iglesia, la UIA o la Sociedad Rural (e incluso a la CGT). Las recetas neoliberales empezaban a cotizar en alza y Alfonsín ya comenzaba a parecerse al escollo al que aludiría Magnetto poco tiempo más tarde. Era necesario acelerar “la transición” y en esas épocas valía aquello de que ningún gobierno resistía un puñado de tapas de Clarín. 



¿Para qué permitirle al gobierno la posibilidad de un debate sobre las causa de la crisis? ¿Qué mejor vía que echar mano a la fórmula de generar dudas en los números que emitía el gobierno? Si los índices económicos no son creíbles, cae la referencia objetiva y todo lo que diga o haga un gobierno para intentar sustentar un modelo que aspira a la estabilidad cae inevitablemente bajo sospecha, ERGO debe ser cierto lo que publican en los diarios los “prestigiosos economistas” y las “consultoras privadas”. Evidentemente, las estadísticas oficiales fueron la primera víctima del proceso privatizador. 

Y comienza la espiral hacia el fracaso con una carrera de precios para ganarle a una supuesta amenaza inflacionaria, sigue con la desinversión en razón de la inseguridad producida por el tironeo, se reproduce la especulación financiera, se escapan los ahorros al dólar, se genera recesión y estancamiento. Ante a un poder político debilitado y caído en el descrédito, estamos en las puertas de la profecía autocumplida, hiperinflación y estallido social mediante, por más “Plan Primavera” que le pongan por delante. El INDEC fue nada más que la víctima propiciatoria, cumplido su holocausto, por largo tiempo dejó de ser tapa el modo en que se confeccionaban los índices, por lo que cabe concluir que, en realidad, la constitución del IPC no le importaba a nadie. 

La debacle del Alfonsinismo le salió cara al país, significó la instalación del neoliberalismo, el desguace del estado y de la industria nacional, la ruptura de los lazos de solidaridad social, la pérdida de derechos sociales. En cambio, significó pingües ganancias para el capital financiero especulativo y los medios de comunicación masivos que se asociaron con la prédica del debilitamiento del Estado como actor económico y redistribuidor de la riqueza. El Grupo Clarín demostró su adaptabilidad al nuevo escenario y cobró por sus servicios como nadie. 

La operación hasta suena ridícula por sencilla: mediante el descrédito, desapoderar al Estado del manejo de los parámetros objetivos de la economía, y usar el poder mediático para sustituirlos por nuevos actores funcionales a los intereses de las corporaciones económicas. Pero no por sencilla dejó de ser efectiva, y hasta tienta la idea de repetir la maniobra, e incluso mejorarla. 

Un pedido de informes de un grupo de Diputados Nacionales en 2001 nos da la pauta de la existencia de serias irregularidades en la tercerización y comercialización de servicios por parte de los directivos cavallistas ¡desde el año 1991! Sin embargo, poca repercusión y menos importancia le dan los medios de comunicación al tema. Tan escasa como la que le dieran en 1996 a la modificación de las bases del cálculo que se produjeran en el índice, basada en la modificación de los hábitos de consumo producido en “las buenas épocas” de la convertibilidad. Ello a pesar que ya por 1999 los índices de pobreza, de comercio exterior, incluso de consumo fueran cuestionados por Clarín, pero otros como la caída del poder de compra del salario durante el menemismo (23%) eran tomados sin cuestionamiento alguno. Claro, por ese entonces vivíamos épocas preelectorales y el favorito de Magneto era De La Rua. Otra vez la prensa independiente tarda 10 años para sacudir (esta vez un poquito) el avispero, animada en la ocasión en la necesidad de favorecer al candidato de sus amores. 

Pero si alguna duda cabe sobre la interesada lectura y de la manipulación que la prensa independiente hace de los números del INDEC, y de la propia institución, analicemos como y por qué acomoda sus criterios a su interés en el lapso 2002/2007. 

Uds. recordarán que una de las primeras medidas de gobierno de Duhalde fue la pesificación asimétrica, que así como benefició a los miles de argentinos que habían adquirido su casa propia con créditos en dólares, también benefició a los grandes grupos económicos que vieron licuar sus deudas por ese medio. Por supuesto que los bancos no perdían, lo que no pagaba el deudor, quedaba a cargo del Estado. Cuánto pagaba el Estado del crédito pesificado y cuanto el deudor, era dirimido por el C.E.R. un índice cuyo componente fundamental era el IPC (índice de precios al consumidor, elaborado por el INDEC). 

El grupo Clarín fue uno de los grandes beneficiados por la pesificación asimétrica, ergo, era de su interés que el IPC fuera bajo e incuestionable. Si Uds. recorren los diarios de la época, notarán que jamás se cuestionó al IPC, a pesar que, objetivamente, los “hábitos de consumo” en medio de la crisis de salida de convertibilidad habían variado sustancialmente respecto al mejor momento del 1 a 1. El IPC era palabra santa y no se cuestionó siquiera cuando Lavagna metió mano en la organización del INDEC. 



El IPC, por entonces, estaba cuestionado socialmente, y Clarín dedicaba varias notas defendiendo el índice y explicando que “Estadística no es lo mismo que bolsillo”; cediendo espacios a los funcionarios del INDEC cuando eran cuestionados para que puedan justificar la diferencia entre la percepción de la gente y las cifras estadísticas; e incluso dedica notas propias intentando defender la realidad del índice sobre la “sensación térmica del costo de la vida” o sea la percepción que tiene la gente cuando va al supermercado. ¿ven que es como venía diciendo que la percepción no es lo mismo que los datos objetivos? Por ahora a Clarín le sirve estar de acuerdo conmigo.

Cuando Lavagna deja de ser Ministro de economía de Duhalde para pasar a ser Ministro de Economía de Nestor, cesantea al Jefe del INDEC (Del Bello) con quien había tenido encontronazos sobre el modo de medir la pobreza. Uds. se imaginarán el escándalo que armó Clarin porque el poder político invadía de ese modo el accionar de un organismo eminentemente técnico. Pues se imaginan mal, Clarín dedicó una larga nota para explicar que el director general del INDEC depende del Ministerio de Economía. Que el cargo no es concursado y que es normal y habitual que se realicen este tipo de reemplazos. 

Todo siguió armoniosamente mientras Clarín fue deudor beneficiado con una inflación baja. Pero un día resulta que aparecen en la escena financiera los BODEN/08, títulos públicos en pesos ajustables por el IPC, Clarín publica una nota advirtiendo lo ventajoso de estos títulos frente a un dólar planchado y la baja tasa de interés bancario reinante y el panorama empieza a complejizarse.

Mes a mes aparecen las mediciones del IPC del INDEC, con tasas inflacionarias importantes, pero también, de a poco, empiezan a cobrar cierta trascendencia las mediciones privadas que, consecuentemente, arrojan números superiores. De mi parte, no tengo claro si el Grupo Clarín es tenedor de BODEN en pesos, o simplemente actúa como lobista de Goldman Sachs en las maniobras que describo. 

A fines del 2005, la incapacidad de Lavagna para contener el proceso inflacionario le cuesta el cargo (entre las acusaciones de autoritarismo de todo los medios del grupo Clarín), y aparecen en la cancha dos nuevos jugadores importantes: Felisa Micheli y Guillermo Moreno. 

La medición del IPC se extiende a todo el país, modificando su estructura anterior, Clarín ni mu. Hacia fines de diciembre, producto de la fuerte presión sobre la carne (cierre de exportación incluído) y otros acuerdos de precios, ADELCO releva que, como desde hace mucho tiempo no pasaba, la canasta familiar había registrado un descenso del 5,4% y anuncia que probablemente la inflación se ubicaría en menos del 1% para ese mes. 

Clarín mismo se encarga en enfatizar el rol de Guillermo Moreno en este proceso que lograría en 2006 un objetivo que hasta entonces parecía imposible: inflación anual de un dígito. Pero, después de poner permanente durante 2 años en sus editoriales, como un aspecto negativo de la gestión Kirchner-Lavagna (culpándolo a Nestor, por supuesto) las altas tasas de inflación, no lo hace en términos elogiosos, sino que se encarga de estigmatizarlo. 

Primero cuestiona que haya requerido a los empresarios informen sobre la composición de costos, después le endilga manejos turbios en el INDEC, después le cuestiona el férreo control de precios, después lo acusa de mentir en los índices. Paralelamente, van cobrando relevancia los índices brindados por consultoras privadas y prestigiosos economistas, se empieza a alentar la inflación promoviendo la idea que los productores debían “prever para arriba”, es decir que se considere al momento de fijar precios impactos superiores a los índices de inflación publicados, empieza una preocupación inédita por la independencia del INDEC (antes se cambiaba de un plumazo al director y no pasaba nada ahora el cambio de la funcionaria de 2da. línea encargada el IPC (Bevacqua) genera revuelo), incluso ya no se le da tanta relevancia al IPC, sino a desgloses ridículos como éste que sigue: 



Pero la puta, dirá Ud. se pasaron años cuestionando la inflación alta, y ahora que vuelve a parámetros normales, también se quejan ¿acaso no hay poronga que les venga bien? 

Puedo dar tres explicaciones paralelas y no contradictorias al esquizoide comportamiento: 1) En épocas de Duhalde el INDEC se defendía a capa y espada porque, aunque se sospechaba que el IPC no reflejaba realmente el movimiento de precios, por su incidencia en el CER y la pesificación de deuda, su subvaluación era altamente conveniente para Clarín. Menor sea el CER, menor el porcentaje de su deuda que decía afrontar por sus propios medios y mayor la parte que se hacía cargo el Estado. 2) Esto fue así hasta que aparecieran los BODEN en pesos ajustables a la inflación. La inflación se empezó a transformar en un negocio lucrativo frente a las bajas tasas de interés que pagaban los bancos y la chatura de la cotización del dólar. Pero mientras que no pudiera ser controlada, quedaba bien pararse socialmente como crítico a la inflación. 3) Cuando la inflación pude ser realmente controlada, el grupo explota porque los BODEN dejan de ser el negocio que eran y buscan el descrédito del gobierno, sus funcionarios y los índices para generar la desconfianza y la psicosis necesarias en los mercados, capaz de impulsar nuevamente la inflación hacia arriba, y con ello, la ganancia de los BODEN. Como en el período 87/89, otra vez el INDEC y sus trabajadores se transforman en el chivo expiatorio, la munición gruesa con que se dispara contra el gobierno. Nada importa que los movimientos en el INDEC hayan respondido a la necesidad de mejorar el modo de medición (tal como venía el mismo diario reclamando desde la salida de la convertibilidad) o que hayan respondido los cambios de personal al descubrimiento de realización de programas paralelos y a venta de datos (lo que se venía denunciando desde el ’86. Casualmente, Clarín durante la época de Lavagna, 2 o 3 días antes de la publicación oficial de los índices, solía titular “la inflación de este mes será del tanto por ciento”) o a irregularidades en las mediciones como se puede leer ACÁ. 

Esta reacción de Clarín, posterior al relevo de Bevaqua, encargada del IPC en el INDEC, demuestra claramente la razón de ser del desprestigio al que se empujó el organismo, ya no habría índices a medida que beneficiaran la especulación con los bonos de deuda: 

"RELEVO POLEMICO : DUDAS DE INVERSORES 
Caen bonos ajustados por el CER 


Candelaria de la Sota 

En la City porteña ayer no se habló de otra cosa: cuánto impactaría en los bonos que se ajustan al ritmo de la inflación la salida de Graciela Bevacqua del INDEC. Es que el temor a que el CER se convierta en un índice poco confiable sobrevoló el mercado tras la salida de esta funcionaria. Y eso provocó que cayeran los bonos que se ajustan por inflación, aunque el buen clima financiero internacional los rescató del derrumbe. 

"Recibimos muchas llamadas del exterior porque los inversores de afuera estaban muy preocupados por esta situación", le contó a Clarín Héctor Scaserra, titular de Arpenta Sociedad de Bolsa. Y agregó que "a última hora, cuando se conoció la decisión de la FED de mantener la tasa, los bonos recuperaron un poco". 

Al parecer, fueron justamente los inversores internacionales los que se apuraron a vender sus bonos ajustables por CER, lo que hizo que el Discount en pesos ca yera 0,48% y el Par en pesos 0,47%. En cambio, las AFJP prefirieron esperar y no dieron orden de vender ninguno de sus papeles ajustables. Si lo hubieran hecho, el derrumbe habría sido total, ya que las AFJP poseen el 40% de su cartera en títulos en pesos que se ajustan por CER. 

"Las AFJP son las principales tenedoras de estos bonos, y manejan nada menos que 90.000 millones de pesos, pero por ahora no decidieron nada", dijo Antonio Cejuela, de Puente Hermanos. Y señaló que "el temor a que el CER pierda prestigio se suma a otra de las preocupaciones que tienen las AFJP, que es el cambio del sistema de jubilación". 

Como la mayoría de los operadores, Cejuela remarcó que los inversores se preocuparon por los cambios en el INDEC. "Es un organismo que trabaja bien y al que todos respetan", aseguró. 


Ya todos sabemos como sigue la historia. Con estos antecedentes queda claro que el ataque a Moreno y al INDEC, reproducen una historia antigua: el intento de sustituir al Estado en las mediciones de referencia de la economía, construir su descrédito y reemplazarlos por consultoras y “prestigiosos economistas” con el sí fácil para los intereses corporativos, de los especuladores y de los tenedores de bonos de deuda. 

Si alguna duda cabe, para responder sobre la eficacia del método privatista como monopolizador de parámetros económicos creo que basta remitirme a la medición del “Riesgo País” y el significado que ello tuvo para Argentina y que tiene hoy día en Europa. 

Guillermo Moreno ¡que jugador!
Presing, fantasía, garra y pasión por la camiseta,
los 90 minutos en toda la cancha...

Si les pareció muy enredado, lo siento, Clarín es así.

Siguiendo estos Títulos-enlaces encontrarán y ampliarán los fundamento de la lectura sobre el rol de Clarín de 2002 a 2007. 



















































Guillermo Moreno 
































9 comentarios:

Adán De Ucea dijo...

Necesariamente extenso pero no deja de ser "refrescante": por refresh de datos y por deleite, sí, señor!
Me parece que habrá de editarlos: Parte X de 7, mínimo, eh, ya es una miniserie imperdible, don Rucio.
Saludos.

Pibe Peronista dijo...

jaja, es Ud. un grande amigo Rucio!

Abrazo

profquesada dijo...

Ansioso por leer el próximo capítulo y último (creo) capítulo de la serie. Usted Rucio me retrotrae a épocas maravillosas cuando volvía del cole ansioso por escuchar en la radio "Sandocán el tigre de la Malasia". Lo vuelvo a felicitar. Me temo que los fans le vamos a reclamar una entrega extra.

Rucio dijo...

Gracias Cros. Y sí Profe, me parece que el vedetismo de Schoklender va a imponer un "extra" próximamente.

Ricardo dijo...

Rucio, aunque no me veas, estoy parado aplaudiendo los posts. Más bien el laburo que te tomaste para hacerlos.
Los acabo de leer del primero a este (vengo atrasado en lecturas) y no hay otro calificativo mejor que brillantes.

Se los voy a mandar por mail a unos cuantos amigos que tengo por ahí, je.

Un abrazo.

PD: respecto a la parte 1 de la serie, concuerdo con lo que dice el Profe Quesada respecto a la interpretación de "verdad" y "subjetividad". Kirchner siempre habló de verdades relativas y a mí me gusta esa mirada.

MAGAM dijo...

Interesante relato de la historia reciente!
Saludos

Daniel dijo...

Realmente es impresionante este enfoque retrospectivo. Ese descenlace en el gobierno alfonsinista nos cagó la vida, así literalmente a los tipos de a pie. Como se las cagó a los laburantes viejos en sus ahorros, el desaggio.
Fue tristísimo vivir esa explosión, cagándote de hambre y de angustia, con una familia que recién uno armaba a cuesta y después palpar en la calle la euforia liberal con las puertas abiertas para terminar de hacernos concha.
Este es un material que voy a tener para consultar una y otra vez; hay muchos enlace ahí para acudir e ir masticando la cosa, ahora a la distancia y con el agregado de todo lo que se pudo destapar fuerte a partir del 2008.
Uno puede encontrarse gracias a tu laburo con un shock en la conciencia en función de lo concreto que nos viene sopesando dia a dia.
Te digo que lo voy a ir releyendo y masticando y te agradezco en serio haber volcado esto que no es un post más. Es una cosa intensa y para darle tratmiento en debate.
Abrazo.

profquesada dijo...

Coincido totalmente con vos Daniel. Para mí también la experiencia del gobierno de Alfonsín fue terrible. Por él, por su discurso, el llamado al regreso de científicos, además de porque estaba ansioso de hacerlo un poco cansado de la solemnidad hispánica, regresé al país. Con mi pequeña familia de cuatro a cuestas. Y del Tejerazo pasé a testimoniar en la CONADEP y luego los juicios, salvo el laburo que quedó en promesas incumplidas de modo que agarramos lo primero que apareció y tuvimos suerte, todo marchaba bastante bien, pero luego aparecieron los carapintadas y la democracia vigilada, la democracia débil, con un gobierno más débil aún, de ratas que escapaban pero antes hacían sus negocios y la híper que es ni más ni menos que la consecuencia directa de esa debilidad, de esa falta total de autoridad y de decisión de enfrentar a los verdaderos poderosos. No, Alfonsín y los radicales se hicieron más antiperonistas, atacaron a la CGT (en ese lenguaje eufemístico que cuando hablaban de "corporaciones" se referían solo a los gremios) y a los trabajadores, quizás creyeron que así iban a poder terminar mejor el mandato, haciéndole un guiño al gorilaje y a los milicos asesinos. Todo lo contrario. Se terminó antes. Luego le echaron, cuando no la culpa a la confabulación liberal-peronista, a la entente con los EEUU, a toda la contra, menos a ellos. Es un viejo vicio radical, siempre cae, defeccionan, defraudan, por culpa de los otros. Toda esa mierda de que se doblan pero no se rompen es siempre la excusa que emplean cuando reculan. Eso lo saben hacer muy bien, el papel de víctimas.

Adán De Ucea Queralt dijo...

Me sumo a las felicitaciones, por el laburo que lleva armar el archivo y el estilo para ir llevando la "extensa" lectura con atención.
¡"Un escándalo" de posteo!
Y creo que ando más demorado de lecturas que varios. Y varias. Cuando puedo, no dejo de visitar el establo, aunque no haga ruido.
Abrazo.