lunes, 14 de mayo de 2012

Nunca te miró una vaca de frente?

Quien viva en el campo, haya paseado por él, o se le haya parado el auto en el medio de la nada, conocerá la incómoda sensación.




Quedan paradas ahí, quietas, congeladas ante tu presencia y te miran impasibles… te escudriñan mientras mascullan algo. Cualquier hombre de ciencias explicaría que tienen 4 estómagos, y el movimiento de su boca se debe a que regurgitan el pasto que comen y lo remastican para lograr extraerles nutrientes. Rumear se llama.

A mí me consta que dicen cosas, declaman su percepción desde la extraña perspectiva que le impone su cuadrupedía. No dicen cosas demasiado inteligentes, primero porque ningún animal mínimamente inteligente aceptaría un destino de masticar su propio vómito durante milenios, sin evolucionar hacia un estadio superior que lo aleje de costumbres herbívoras que las emparentan con Nicolás Pauls. Segundo, por la cuestión esa del enfoque equivocado de la realidad, casi rastrero diría, que le impone el hecho de estar cortando pasto con la boca casi todo el tiempo.

Atrás de su aparente pose de agudas observadoras, esconden su limitante estupidez. Pero son nada más que animales presuntuosos, ávidos de trascendencia. En realidad no nos observan ni analizan, simplemente reclaman nuestra atención sobre su despliegue de frases rimbombantes que pocos entienden, y quienes entienden no toman en serio. Eminentes conocedores de su idioma, a los que me resisto a creer simples alucinados, me han contado que las escucharon decir frases insustanciales (o dignos objetos de sorna) como: “Cristina le pega a las criadas”, “ningún pueblo es originario y llegar antes no da ningún derecho”, “Yo me voy a poner del lado del más débil, y el más débil es Clarín” o “Conmigo no, Barone”.

Insisto, Miguel, podrán ser molestas por su terca insistencia, podrán rumear el despecho que les produce la nula incidencia de sus soliloquios, pero no ameritan ninguna preocupación…






8 comentarios:

Moscón dijo...

....Las penas son nuestras,
las vaquitas son ajenas.

Anónimo dijo...

Cuando la realidad te da de plano en la jeta y tu grado de pelotudez aumenta por los golpes, la emisión de semejantes necedades es inevitable. A eso se han ido reduciendo muchos "intelectuales" opositores. Opositores a la realidad.
De paso - y con el debido respeto - las vaquitas son RUMIANTES y lo que hacen con el alimento es RUMIAR.

Saludos
Tilo, 71 años

iris dijo...

¿Esas son las famosas vacas sagradas?

Rucio dijo...

tiene razon Tilo. Donde dice "rumear" léase "RUMIAR",

Pibe Peronista dijo...

Ahí esta la "VaCaparrós", un ejemplar que es pura lengua y azotillo. Así es Don Rucio!

Abrazo

Anónimo dijo...

De todos modos según Clarín cada vez hay menos vacas, por lo tanto cada vez es más chico el corral.

Hilda Mendoza dijo...

Naaaaaaaaaaa don Rucio, no me trate así a las vacas.
Son pobres cuadrúpedos, tratados peor que a los esclavos de la madre de Antonia... Diezmados por la humanidad carnívora, para engrosar las arcas de los Biolcatis... Ellas se la pasan rumiando para poder aceptar su condición de alimento y, cuando hablan no dicen las payasadas que oís.
No sé si escucharás a las lechuzas, o a vampiros... me inclino por estos últimos...

Ricardo dijo...

Acertadísima la comparación.
Parecen intelectuales, muy inteligentes, y son en realidad repetidores de pelotudeces.
Con perdón de las pelotudeces y de las vacas.

Un abrazo.