martes, 3 de julio de 2012

CLARIN MIENTE. Y peor, tergiversa y embrutece.


Plagiando al capusotoniano autor fallido del himno nacional, Jaime de las Mercedes Cárdenas, “Forzado pero entra” merecería ser titulado este articulejo de Osvaldo Pepe-pepepepe. El optó por llamarlo “Los monstruos que acechan al kirchnerismo”, manifestando su inspiración en un “breve texto” de Toni Negri sobre “el ‘monstruo político’ y la ‘eugenesia’, concepto que alude a que si se es ‘bien nacido’ alguien será ‘bello y bueno’. Y que en consecuencia, sólo aquel que es bueno y bello, eugenésicamente puro, está legitimado para el mando”. De ahí pasa raudo a la caracterización de recurrentemente paranoico,  al gobierno “K”, por la evidente costumbre de ver monstruos imaginarios, “fuera de sí mismo” en todos lados “que acechan el modelo”. 




Lástima que nunca el autor menciona cuál es el “breve texto” de Toni Negri que lo inspira (en una práctica que parece haberse vuelto habitual en el multimedios, eh Lanata?) para facilitarnos la tarea interpretativa. De todos modos, sin el mínimo temor a equivocarnos, podemos enmarcarlo en lo que se denomina teoría de la biopolítica enunciada por Foucault y retomada por el italiano desde la óptica marxista.

Y desde aquí empiezan a aparecer las claras divergencias entre el texto y espíritu de la nota, y el pensamiento del autor citado. Cuando Negri habla de “monstruos”, no se refiere a individualizados horrores imaginarios onda Mary Shelley, ni siquiera a arcanos terrores revividos por sociedades secretas de “cuasihumanos” marginales (asociados a “lo extranjero”), al estilo de H. P. Lovercraft. El monstruo de Negri es una realidad palpable y concreta y caracteriza a aquellos que escapan a la normativización  que imponen las clases dominantes. Para el italiano “el monstruo es político: afirma la potencia inmanente de la vida contra y más allá de los intentos de normalizarla y controlarla según criterios normativos”… “lo que reconocemos como humano resulta de una producción política, jurídica, epistémica, estética que tiene lugar sobre el fondo de lo monstruoso.” (Yo sí cito:  POLÍTICA DEL MONSTRUO – Gabriel Giorgi, Universidad de Nueva York , Revista Iberoamericana, Vol LXXV, N° 227, abril-junio de 2009). Desde esa concepción, partiendo de la base local de la hegemonía cultural existente, de las clases dominantes y del contexto del capitalismo globalizado, acá los únicos “monstruos”, en cuanto anomalías de lo impuesto, son los gobiernos  nacionales y populares latinoamericanos, incluyendo al propio kirchnerismo, y no al revés. 

Es decir, de arranque nomás, asoma el mamarracho conceptual pepetiano (con perdón de la palabra): la categorización monstruo-humano está invertida, y el monstruo no es un ser ficcional, sino una realidad política. 

La tercera inconsistencia, reside en una ejemplificación a la que se caracteriza como “imaginaria” (insisto, sin que jamás Negri aluda a lo ficcional). Menciona eufemísticamente al Golpe de Estado de Paraguay, sin relacionarlo con el concepto de “eugenesia” que el mismo autor menciona, que desde la perspectiva antes enunciada, resulta perfectamente aplicable en tanto intento de eliminar una anomalía. A partir de allí, lo inaudito sería que los restantes gobiernos que se salen del esquema neoliberal, no se sintieran amenazados con correr igual suerte, al menos si son conscientes que ellos integran la misma categoría de sujetos proclives a ser víctimas de la misma “eugenesia normalizadora”.  La similitud de las prácticas desestabilizadoras que se verifican en el continente abonan este legítimo temor, incluso lo hacen los recurrentes intentos (como el de Pepe) de establecer  cortes, dibujando los procesos del subcontinente como compartimentos estancos e insusceptibles de paralelismos. 

El mecanismo de tergiversación del autor, excede la referencia a Negri. La inversión de roles, se trastoca en la  inversión la interacción causa-efecto. Desde las elecciones de noviembre el diario viene dedicando innumerables espacios a incentivar la desconfianza en la relación cambiaria, con el evidente objeto de forzar una nueva depreciación brutal de la moneda nacional. Tras una fallida  corrida a fines del año pasado, la práctica desestabilizadora mutó a inflacionar los posibles efectos que en la economía general podría producir el micromercado del dólar blue y en minar, con burdos argumentos (como predecir una pesificación de los depósitos en razón de que Cristina anunciara que transformaría sus ahorros de dólares a pesos), la confianza en la bancarización de los ahorros en moneda extranjera, pretendiendo “secar” las existencias disponibles que sustentan la actual cotización. 

Sin embargo, Pepe menciona las consecuencias de su accionar, pero desligando la acción inductiva que vienen desarrollando el medio al que pertenece junto a otros coreutas del apocalipsis, y concluyendo en el colmo de cinismo: “el espejo empieza a devolver imágenes que refutan la lógica K y un sector de la sociedad da muestras de empezar a no creerle al Gobierno sus permanentes teorías conspirativas. En esta edición, por ejemplo, el periodista Ismael Bermúdez nos cuenta que volvió a crecer la plata que los argentinos tienen fuera del sistema”

¿Acaso en un país donde la impronta de dólar es tan poderosa, tratar subrepticiamente de forzar su sobrevaluación (a contramano incluso de lo que pasa en los mercados mundiales, donde viene siendo dejado de lado como moneda de intercambio internacional, de transacciones bursátiles y de modo de ahorro) no debe ser considerado una práctica extorsiva? ¿Podemos ser tan inocentes de  independizar semejante zancadilla al equilibrio económico financiero de un país una cuestión ajena y extraña a la gobernabilidad? 

Por supuesto que cualquier rapto de soberbia autorreferencial que vincule el supuesto éxito del emprendimiento dolarizador con el diario, desnudaría los propósitos que se niegan a manifestar. Descontextuar, tergiversar,  invertir, segmentar, siguen siendo las sordinas que opacan el ruido que puede asustar a los peces desprevenidos que aún están dispuestos a morder el anzuelo de sumarse a la manada de adalides de la sagrada libertad de comprar y vender dólares cuando se les canta.  Felices humanos embrutecidos por la lectura de Clarín, que se sienten en la soledad incomprendida de la criatura de Frankenstein, sin darse cuenta que son seducidos a conformar la turba perseguidora.




5 comentarios:

Udi dijo...

Maestro: el manantial del cuál surge la producción de Negri es más bien un albañal de aguas cuanto menos estancadas. El italiano, muy citado por los movimientistas horizontales, no hace más que refritar categorías super visitadas. Su interpretación de usted de la nota ¿opereta? de Pepe es acertada, la comparto. El mosntruo es siempre el mismo, aquel que espantaba a María Antonieta, el de mil cabezas. La potencia de la Plebe sublevada, debatiendo, discutiendo su futuro, asambleizándose. Haciendo política, bah.
Saludos !

Pibe Peronista dijo...

Pepe rompé! O mejor, Pepe golpeá! Odvaldito, que monada

Daniel Mancuso dijo...

terrible la frase final: "humanos embrutecidos... conforman la turba perseguidora", y todo con las operaciones destituyentes de Pepe, y sus colegas como musas inspiradoras.

Daniel dijo...

Un conservador es esencialmente un determinista.
Y es evidente que la "ocurrencia" de algún audaz que acceda a un cargo de fuerte decisión política es lo que mas inestables los pone.
Lo gracioso es que cuando ellos gobiernan la juegan de liberales.
Porque el liberalismo es una práctica por demás cínica escondida en un nombre que les queda grande.
Se han atribuido nada menos que "la libertad".
Obvio que la reconocen en su práctica que pretenden "natural". "De nacimiento" están en el mundo para usar esa libertad para hacer exactamente lo que se les canta.
Es decir; cagarse en quien sea con tal de avanzar en acumular la guita que puedan y en las condiciones que se les venga.
Y quién podría frenarlos en semejante empresa que "dice la naturaleza, es natural"?
Un monstruo "contra natura", que tomando las armas políticas se le va a anteponer.
A este tipo, Pepe, le queda grande de todas formas, pretenderse entendido en meter la cuchara en ese ámbito ideológico donde los que revientan toda libertad ajena se erigen como defensores de toda libertad. Es bastante rancio el tipo y arma su relato con cinta scoth.
Pero, a esta altura, creo que el público que los sigue, que tan bien caracterizás al final, no va por ningún análisis que los haga comprender de que van las cosas, sino por la carroña diaria que estos Pepes les tiran y se les ha hecho un alimento imprescindible.

roberto dijo...

Tienen los medios como para "embrutecer humanos", lo lastimoso es que los brutos dejan hacerlo, y si miramos bien son los que menos les falta.