martes, 9 de julio de 2013

Clarín: te manda un perro que muerda los garrones...


... a la gente que se ocupa de cosas importantes.

Clarín lanzó la enésima embestida contra Guillermo Moreno. Nunca es casual el momento que se elige para hacerlo.



Todavía hay inocentes que insisten con la idea trasplantada de que Moreno da espacio con sus "modos".

Ya es hora de que se dejen de joder y asuman que recibirá palos porque bogue y porque no bogue. Acá no es una cuestión de modales ¿o no suena sospechoso que los que los cuestionan no han sido, justamente, unos maestros de los buenos modales a la hora de apropiarse de Papel Prensa o de fomentar y sostener la instalación de dictaduras? 

Parece ser que la supremacía de la forma sobre los contenidos, sigue vigente en la cabeza de algunos. Y Clarín transita esa veta cada vez que pretende atacar a Guillermo Moreno. No tiene con qué darle en otros aspectos. No se anima a debatir con él. No puede cuestionar su honestidad ni su convicción. No se anima a cuestionarle el fondo ni el contenido de las medidas que implementa. Porque es consciente que ese debate expondría los intereses antipopulares que defiende el pasquín. Debe conformarse con que sus modos no coinciden con las reglas de etiqueta impartidas por la condesa Eugenia de Chicoff. 

Por supuesto que la situación vivida por un presidente Latinoamericano en la culta Europa, no amerita un tan duro cuestionamiento a la violación de usos protocolares hacia los presidentes primermundistas que la perpetraron. La responsable editorial de I-Eco (la dama en cuestión, no estamos hablando del barrendero de la editorial ni del cadete) parece merecer, en cambio, ser defendida por la progresía porque "es nada más que una empleada", frente a la "desubicación" de Moreno que acusara genéricamente a los mercenarios que perciben sueldo del diario de (por propiedad transitiva) también "tener la manos manchadas de sangre". La misma lógica que aplica Clarín es la que no permite a algunos diferenciar entre Jorge Lanata y  Silvia Naishtat (la nueva "víctima de Moreno"), las formas son muy distintas, los públicos a los que apuntan también, pero finalidad deslegitimadora y desestabilizadora que trasuntan ambos discursos es igual (ergo: ambos soretes tienen el mismo olor).

Me tienen harto estas ambigüedades. Para mi los dinares que provienen de los baños públicos  tienen olor a mierda, aunque Vespasiano le diga a Titus lo contrario. Para otros, parece que tal actitud ética es tan superflua que permite distanciar a Magnetto y su troupe directiva, de los mercenarios que perciben sus suculentos salarios por hacer posible que sus anhelos e intereses se transformen en una operación mediática de alcance multitudinario. Para esos, como para Alfonsín, basta enjuiciar a las Juntas, al resto: obediencia debida.

Quien no aprecia que la maquinaria de desprestigio fue "casualmente" desplegada en medio de una la por el precio del pan, para bastardearla, deslegitimizarla y ningunearla, y pone la mira en la forma que Moreno contestó a la bataclana disfrazada de periodista, realmente debiera revisar su escala de valores.  



2 comentarios:

Cristina dijo...

Pero una gran porción de argentinos, sabemos que es un gran cuadro militante, y estamos agradecidos por su lealtad y su excelente gestión.

Iris van Kirsten dijo...

Si la cornetita te demoniza, estás haciendo algo bueno.