viernes, 17 de mayo de 2013

Murió Videla.


Una lástima, hubiese preferido seguir viéndolo transitar Tribunales, en el banquillo de los acusados, por cada uno de sus crímenes, por muchos años más y hasta el esclarecimiento de la última causa por el último desaparecido, asesinado, torturado, apropiado. Y saber que, después de verlo confrontado a sus crímenes, se iba a dormir en una cárcel común, hasta que se cumpla el último día de su última condena.




Habría que cerrar a perpetuidad la celda en que murió Videla. Conservarla tal cual la dejó, para siempre. Y poner en la entrada una gran placa que recuerde que allí murió el dictador más sanguinario que pisara alguna vez este suelo. Que nadie olvide jamás que tuvimos ese pequeño orgullo, el de ver terminar allí sus días a un criminal enemigo del pueblo que soñaba con la reivindicación y el bronce, sin olvido y sin perdón.

A él también, Dios lo tenga en su guampa'e mear.






2 comentarios:

tatincito dijo...

Rucio: Totalmente de acuerdo con usted.
Un abrazo.
Nunca menos!!!

Hilda Mendoza dijo...

Totalmente de acuerdo. Tenemos ese pequeño gran orgullo... Yo hubiese querido que viviese hasta los 120 años, lúcido, que se fuera quedando solo como sobreviviente de su estirpe hecha de asesinos seriales... Pero no se elige cómo ni cuándo... Por eso ese pequeño orgullo de verlo purgando apenas un poquitín del daño que hizo... Nació con nombres de muertos, sembró muertos por doquier, pero dejó los huevos de los RHDMP!!!
De todas maneras
"vamos a festejarlo
a no volvernos flojos
a no olvidar que éste
es un muerto de mierda."