domingo, 28 de abril de 2013

Del dicho al hecho.


En febrero estalló un escándalo en la comuna de Cornwall (R.U.), el Concejal Collin Brewell sostuvo en una reunión que, en razón del costo que irrogan al municipio, los niños discapacitados debieran "ser dormidos" ("should be put down" eufemismo para expresar su opinión de que debieran ser eliminados).




Obviamente, desde los cuatro rincones del condado se hicieron sentir las voces reclamando su renuncia. El Concejal Brewell accedió a ese lugar en representación de un "grupo independiente", un grupo animado seguramente por "ideologías difusas", tanto que admite en su seno a personajes de esta calaña.

También durante el mismo mes, la idea de que el estado debe desentenderse en razón de los costos de personas vulnerables, se hizo escuchar en España cuando la viceconsejera de Sanidad de la Comuna de Madrid, Patricia Flores, se preguntó "¿tiene sentido que un enfermo crónico viva gratis del sistema?". Flores es funcionaria de la administración de Esperanza Aguirre, una de las estrellas rutilantes del firmamento político del PP (partido que no es alocado afirmar es la referencia europea de Mauricio Macri), quien no salió en ningún momento a contradecirle. Por el contrario, trató de aclararse ridículamente que "lo que Flores quería decir es que hay pacientes crónicos que no deberían ser tratados en hospitales de agudos, sino en residencias".

Como en el caso anterior, voces de repudio se hicieron escuchar, pasando desde la oposición política (IU) hasta la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria, entidad patronal que la acusó, directamente, de "olvidarse de los pacientes".

El primer genocidio que perpetró el nazismo en Alemania fue la eliminación de los débiles: discapacitados mentales e inválidos, so pretexto de los costos que debía asumir respecto a ellos la economía del estado, y como esfuerzo necesario para su recuperación. Para que tal atrocidad sea admitida por el pueblo (incluso, desde el fomento la ambición egoísta, ser comprendido como una ventaja individual) el aparato propagandístico extendió sus tentáculos hasta la educación primaria.

Según el ensayo "Nazis y Matemáticas - Cronica de una barbarie" de José Manuel Sanchez Muñoz, se practicaba la arimética en centros de estudios primarios con consignas como las siguientes:

       "Un loco cuesta cada día 4 marcos, un inválido 5,5 marcos, un criminal 3,5 marcos. En muchos casos un funcionario no cobra más de 4 marcos, un empleado 3,6 marcos, un aprendiz 2 marcos. Calculad cuanto cuestan anualmente los 300.000 locos y epilépticos de Alemania. ¿Cuánto se ahorraría el estado si estos individuos fueran eliminados? ¡cuántos préstamos de 1000 marcos podríamos conceder a matrimonios si pudiéramos economizar ese dinero?"

"Para la edificación de un manicomio se necesitan 6 millones de marcos. ¿cuántas casas residenciales a 1500 marcos cada una, podríamos conceder a matrimonios si pudiéramos economizar ese dinero?"


Ya no existen en el mundo aceitados aparatos propagandísticos estatales como el pergeñado por Josef Goebbels. Actualmente la actividad ha sido privatizada, producto (y concausa) de la ola neoliberal la "prensa independiente" construye consciencias e inconsciencias afines a las exigencias del mercado, y premia y ampara a aquellos estados y dirigentes que bailan la  música de maximización de la riqueza que ellos tocan. 

En el caso español, el diario "El País" resalta más que la idea de la funcionaria, la inverosímil traducción practicada por sus jefes, ni siquiera se dedica a analizar la concepción de salud pública que se dibuja tras la polémica frase, y ocupa generoso espacio en las justificaciones dadas por la administración del PP.



Fiel al ejemplo brindado desde el primer mundo por partidos "de ideología difusa" como el inglés o de confeso derechismo, como el PP, pasando del dicho al hecho, eludiendo debates, Mauricio Macri emprendió una embestida fenomenal sobre lo público en la cual no son sino los más débiles, los más desprotegidos, los patos de la boda. Incremento de subsidios a la escuela privada en desmedro de la participación en el presupuesto de la educación pública. Fomento del negocio inmobiliario sin preveer las consecuencias catastróficas por la falta de inversión en infraestructura. Los pobres asisten a la escuela pública, los pobres se inundan en Saavedra. Desguase de los hospitales y de los servicios de salud pública. Los enfermos pobres asisten al hospital público y a las salas barriales. Cesión de espacios culturales a emprendimientos privados con fines de lucro. Otra vez son pobres los impedidos de acceso a la cultura.

Y hoy, nuevamente, el Borda. Como El País de España, Clarín reduce la trascendencia de la noticia y oculta la ideología que trasunta. Da cuenta sólo de "incidentes"  entre la policía Metropolitana y "trabajadores nucleados en ATE" (no de una brutal represión contra trabajadores de la salud, médicos, pacientes y periodistas). Ningún análisis alude al impacto que las obras que se pretenden llevar a cabo, o el desmantelamiento del taller que se intenta, o la propia represión, tienen en los pacientes, como si no fueran más que una contingencia, un elemento de paisaje. 

En Inglaterra, en España, la sola mención del desprecio al prójimo vulnerable, despierta indignación. En Buenos Aires la acción concreta pasa sin pena ni gloria a ser parte del anecdotario cotidiano, aún cuando es sistemático, como lo demuestra que cada año, al primer frío intenso, Rodriguez Larreta es entrevistado para explicar el motivo por que el Borda se encuentra "transitoriamente" sin calefacción, y dar cuenta de la cantidad de estufas de cuarzo que vienen en camino.

Indudablemente el repiqueteo constante, o en su defecto el encubrimiento más solapado, son más efectivos que las matemáticas nazis. Explicar que La Plata se inunda una vez por falta de obras mientras que lo mismo ocurre sistemáticamente en Buenos Aires por "intensas lluvias", logra que no salgan multitudes a cacerolear indignadas por la suerte de los desamparados como lo hacen por la abstinencia de dolar subsidiado por el Estado. 

Y la fiesta hipócrita continúa, los repúblicos guardan silencio para seguir construyendo su distopía, callan a riesgo de que sus complicidades corran el velo y descubramos que en ella (donde se revertirían reformas con otro gobierno y otro congreso) "los locos", tampoco tienen lugar.




6 comentarios:

Tilo, 72 años dijo...

En el accionar de las fuerzas de seguridad se ve claramente la abismal diferencia entre los dos modelos en pugna.
Lo que la derecha no puede obtener por los canales normales, LO ARREBATARÁ POR MEDIO DE LA VIOLENCIA. Siempre ha sido así. No veo motivos de asombro ni de indignación. Los que apoyan esta vergonzosa exteriorización de prepotencia son los que, cuidando su ombligo como centro del universo, claman por MANO DURA.

Grábenselo bien en el marote: LA DERECHA ES SOLAMENTE ÉSTO, disimulado, en el caso porteño, por cotillón barato. Pero sea donde sea, el valor humano jamás será tenido en cuenta. Recuerden las políticas de "limpieza racial" del Tercer Reich con respecto a disminuidos, locos y discapacitados, no solamente a judíos, gitanos y putos.

Saludos

Iris van Kirsten dijo...

Ciertamente la débil o inexistente reacción porteña ante los atropellos de Mauri es tan preocupante como el caradurismo con que la derecha se muestra.
Lamentablemente en la CABA gana el PRO caminando.

Daniel dijo...

Después estos hijos de puta macrista-caceroleros nos dicen nazi-fascistas a nosotros.

Anónimo dijo...

ADOLFO dice:
Se puede agregar que por cuestiones presupuestarias en los EEUU se encierra al grueso de los enfermos mentales en cárceles y sin los costosos tratamientos que requieren. Así el sistema reduce costos y el país muestra una optimista reducción de los males mentales.

Nando Bonatto dijo...

la miseria moral no tiene limites

Mónica dijo...

excelente posteo.