domingo, 7 de abril de 2013

Parte 2 de "Dolar blue: la mulanima del S.XXI"


Viene de "Dolar blue: la mulanima del S.XXI"





De la inexistencia de presupuestos o ¡Te están garcando!: la cotización del dólar blue, al parecer, resulta de un cóctel de acción psicológica + especulación financiera que permite que algunos que tienen la capacidad de introducir divisas al país (p.ej. exportadores de granos que no declaran sus ventas y necesitan $ para pagar sueldos en negro) o adquirirlas en el mercado regular, hagan pingües ganancias a costillas de incautos psicopateados por las fábulas mediáticas y de otros que no pueden justificar ingresos para comprarlos en el mercado legal, bajo el lema “el que garca al garcador, tiene 100 años de perdón”. Todo unido a un Estado que (imposibilitado por definición de emitir la moneda extranjera en cuestión), se encuentra plausiblemente obcecado en considerar que mejor destino para los dólares que se obtienen en el intercambio comercial internacional, son la constitución de reservas, la atención de las obligaciones externas y el pago de bienes y servicios cuya importación es imprescindible. 

De ser así, si consideráramos que la monstruosidad debiera ser atendida, no correspondería la avocación de los economistas y funcionarios, sino más bien de los organismos de fiscalización y recaudación impositiva, de la sección delitos complejos de los organismos de seguridad y/o por el fuero penal-económico. Es más, sería más atinado que se ocuparan de los movimientos de este mercado, las páginas de policiales que las de política o economía. Así, mal pensados como el suscripto dejarían de creer que las editoriales mediáticas están interesadas en sostener, fomentar y sobredimensionar la ilegalidad, configurando a la patria periodística en instigadora de una tentativa de desestabilizar la economía real. 

Incluso llegan a creer los afectos a pensar feo, que notas como esta de “The Nation”, más que ser considerarlas una especulación carente de objetividad, merecerían ser leídas como un panfleto autobombístico del supuesto primer logro ostensible de la campaña de promoción del dólar blue: “Por la escalada que el billete tuvo la semana pasada, volvieron a hacerse sentir los retiros de dólares de los bancos y se redujo fuertemente la tasa de expansión que venían mostrando los plazos fijos privados en pesos… El explosivo despegue que mostró el dólar paralelo durante la semana pasada, cuando avanzó 70 centavos en apenas tres ruedas para marcar un nuevo máximo de $ 8,75, no sólo dio un impulso renovado a la fuga de depósitos en dólares del sistema financiero local, sino que, además, redujo a la mitad el ritmo de expansión que venían mostrando los plazos fijos privados en pesos en las semanas previas a la "crisis del blue"

Como notarán, se atribuye un efecto devastador (y un carácter tendencial) a una maniobra alcista que solo pudo ser sostenida un día (detalle cuya responsabilidad se le carga a las “amenazas de Moreno”, recurrente argumento invocado ante cualquier intento fallido de distorsionar un mercado), omitiéndose que desde entonces el blue no logró recuperar esa cotización e incluso que los períodos de tiempo sujetos a análisis para relacionar ambos eventos, son bien disímiles un día contra un mes que se extiende antes y después de ese día. Más que sostener que llueve porque las ranas croan (invirtiendo la relación causa efecto), es como afirmar que la lluvia se produce como consecuencia de los truenos (atribuyendo a dos fenómenos coetáneos  una relación de causalidad inexistente).

Confesiones de parte. La ya citada expresión de deseos de Melconian (en un momento en que el Estado y supermercadistas agudizan su ingenio para detener la inflación) o las baterías de especulaciones que despliegan medios supuestamente especializados como iprofesinal bajo la forma de rumores y trascendidos, no parecen tener otro objeto que avivar un avispero para que algunos logren hacer su agosto sobre el temor que genera la hipótesis de una megadevaluacion. 

Y los “especialistas” te pegan porque bogas y porque no bogas… se agitan las críticas, especulaciones y temores porque el Estado no interviene en el mercado, coetáneamente con  las críticas porque el estado pierde reservas interviniendo en el mercado. Si no interviene “habrá devaluación por la presión del dólar blue”, si interviene “habrá devaluación por la pérdida de respaldo de la base monetaria”… el apocalipsis kirchnerista es inevitable…

Lo que los consumidores del Mito parecen ignorar, es que el fenómeno representa el enésimo intento de sacar de órbita algún resorte sensible de la economía. Y que todos los anteriores fracasaron estrepitosamente en perjuicio de los incautos que se sumaron al juego, tratando de recoger las migas de un banquete ajeno. ¿Qué clase de mercado promisorio y confiable es aquel que puede ser desinflado durante una semana con cuatro gritos de un funcionario de segunda línea? ¿Quién le garantiza al tenedor de dólar blue, en el corto plazo, una devaluación del 70% como para que el precio que se pagó hace 10 días represente al menos salir derecho con su inversión? ¿Qué trasnochado puede creer un dibujo que perfile a la economía actual en peores condiciones que 2001? Si de eludir controles se trata ¿por qué estaría alguien dispuesto a pagar el dólar a $ 9 como se dijo desde las usinas propagandísticas, cuando basta cruzarse al Uruguay y matizar el finde con compras de hasta U$S 500 por extracción con tarjeta de crédito a $ 5,10, encima a pagar el mes que viene?

No es cuestión de desconocer la continua conducta alcista, pero no deja de ser cierto que, cada vez que se produjo una estampida de la cotización, no se produjo la cacareada devaluación ni una estampida inflacionaria,  y sobrevino en cambio una caída estruendosa del dólar blue. Tardaron “los inversores” varios meses en recuperar el valor perdido y se licuó de esa manera la rentabilidad extraordinaria y fácil pretendida. Los que liquidaron sus divisas negras en la cima, rezaban un responso por las crédulas víctimas de la operación, mientras los diarios culpaban a Moreno de su desgracia.  

Una suspicacia más frente a la “arremetida devaluadora”, para quien quiera ver las manos de los nostálgicos neoliberales tras la manipulación del dólar blue: durante el año 1990, el dólar fluctuaba alrededor de los A 5.500 de manera bastante estable. Previo a la convertibilidad (1/4/91) se lo sobrecotiza de un mes a otro (dic/90 - ene/91) en A 9500, estabilizándole gracias a semejante colchón durante los 3 meses previos al inicio del período del 1 a 1 (1/4/91). Probablemente esa artificiosa devaluación sea una de las causas por la que la simulación durara 10 años (desde que en 2002 se abrió la cotización del dólar a las fluctuaciones del “mercado”, la depreciación oficial del peso respecto al dólar es prácticamente igual porcentualmente a la de los 3 meses previos a la convertibilidad). Que el valor oficial del peso respecto al dólar caiga a la mitad, parece ser el objetivo buscado denodadamente por el circo del dólar blue, y podría ser tomado como una señal divina para retomar la senda que se inició en los 90. Arbitraria conjetura si las hay…



2 comentarios:

José María Souza Costa dijo...

Invitación - E
Soy brasileño.
Pasei acá leendo , y visitando su blog.
También tengo un, sólo que mucho más simple.
Estoy invitando a visitarme, y si es posible seguir juntos por ellos y con ellos. Siempre me gustó escribir, exponer y compartir mis ideas con las personas, independientemente de su clase Social, Creed Religiosa, Orientación Sexual, o la Etnicidad.
A mí, lo que es nuestro interés el intercambio de ideas, y, pensamientos.
Estoy ahí en mi Simpleton espacio, esperando.
Y yo ya estoy siguiendo tu blog.
Fortaleza, la Paz, Amistad y felicidad
para ti, un abrazo desde Brasil.
http://josemariacostaescreveu.blogspot.com


Laura Piñero dijo...

Es que es así, los que controlan el dólar blue, tienen una mafia demasiado grande. Algunos dicen que los involucrados en ese flagelo son los dueños del grupo clarín. quieren transformar argentina en un país paralelo. Todo esto busca eliminar el kirchnerismo y la union de los paises sudamericanos.